martes, 15 de abril de 2008
Sonó el Pasodoble a Rafael Azcona y los actores Manuel Alexandre y María Barranco se pusieron a bailar, quizás haciendo el mejor homenaje que se puede hacer a un ser querido: recordarlo desde la alegría de quien puede seguir recordando. Fue ayer por la tarde cuando, bajo el título genérico de "Un vino con Azcona", la Academia del Cine quiso brindar un recuerdo póstumo al guionista y escritor en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Las medidas de seguridad y el revuelo mediático venían a cuento de que el presidente del Gobierno se apuntó a última hora al homenaje de los actores, amigos y allegados. Parecería que la cosa subía de nivel, ya que a los periodistas de cultura se sumaron los de política, con la consiguiente desesperación de los organizadores del acto. El mundo de la cultura puso voz a las palabras del universo de Azcona. Miguel Rellán leyó unas palabras en las que el autor de El cochecito criticaba a la derecha de este país, aunque sin hacerse trampas: "Si hoy sube el PSOE al poder es porque Botín piensa seguir ganando dinero". Zapatero sonrió y aplaudió desde la primera fila, donde estaba sentado con su mujer y uno de sus ministros, el de Cultura, que al igual que sus compañeros había prometido el cargo ante el Rey esa misma mañana. La gente se afanó por acercarse al presidente: hubo felicitaciones, fotos, saludos y sonrisas; y el presidente correspondió con parsimonia y sin agobios: se abrazó con Alexandre ("es un maestro, un genio", dijo en presencia del veterano actor) y charló con los familiares de Azcona. Todo esto pese a que el primero en tomar la palabra, el escritor Manuel Vicent, había recordado que Rafael Azcona "no hubiera consentido" tal celebración. "No le gustaban los elogios".