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viernes, 7 de agosto de 2009

Estado policial

Buena parte de la trama de la exitosa trilogía de Stieg Larsson Millennium (calificada esta misma semana como "interesantísima" por Fernando Savater: todo un aval) gira en torno a las corruptelas del Estado sueco y de su policía secreta, sobre todo en el desenlace de la última novela, traducida al español como La reina en el palacio de las corrientes de aire. Que el Estado tiene a su alcance mecanismos suficientes para espiar, extorsionar, corremper, etc. es de sobra conocido, más allá de lo que la literatura o el cine nos muestra como reflejo de la realidad. Hace unas semanas, Enric González escribió un artículo titulado "Las virtudes del estadista" que rememoraba las andanzas del ex presidente francés François Mitterrand:
(...) En 1983 ordenó que fueran intervenidos los teléfonos de unas 150 personas, entre las que había políticos, abogados, periodistas y empresarios, a las que consideraba "enemigos potenciales". También intervino el teléfono de la actriz Carole Bouquet, que no era enemiga potencial, pero le gustaba mucho(...)
Supongo que cualquier político debe esforzarse a diario para escapar de la atracción del poder que, como un imán, le trae ante sí toda una amalgaba de posibilidades para sortear la ley. Y cuanto más poder, mayores son las posibilidades. Por eso es bueno que los políticos se vayan de vacaciones, que se relajen, tengan tiempo libre y disfruten de la familia: es la última esperanza para que se humanicen y recuerden que están ahí para servir al ciudadano.

María Dolores de Cospedal está de vacaciones pero, por ahora, no se ha puesto el traje veraniego. Nótese que, al ser la encargada de establecer la posición del PP, le habla a la cámara sobre un fondo en el que aparece ora un bucólico jardín, ora una idílica playa. Pero sus palabras están impregnadas de sal gorda, quizás porque le habla a la audiencia a pesar de que su cabeza continúa en la novela que ha dejado en la hamaca, junto a la piscina.

No seré yo quien ponga en solfa a Cospedal por advertirnos de los peligros de la democracia y de seguimientos y escuchas ilegales propios de un Estado policial. Tiene a compañeros de partido que llevan algún tiempo denunciándolo.

lunes, 1 de junio de 2009

Cambio de rumbo

A la vuelta a Madrid después de unos días de disipación en la Feria de Lora, anoche encendí la tele esperando que me causara el habitual letargo. En Antena 3 apareció un nuevo programa del que había estado leyendo esa misma tarde en el tren. Según el periódico del domingo, Cambio de rumbo es un espacio de reportajes protagonizado por personas que han sabido aprovechar situaciones difíciles para convertirlas en una oportunidad de éxito personal, sentimental o profesional. Tiene el aire de esa factoría de programas que, invariablemente, cambian su título según la ubicación geográfica: andaluces, madrileños, españoles… por el mundo. Me gustó por su sencillez: no aguanta la comparación con otros formatos que intentan vender la superación personal, estilo Supervivientes (Telecinco) o Perdidos en la tribu (Cuatro). Así lo explicó en su momento Enric González (que escribe en El País, editado por Prisa, empresa propietaria de Cuatro):
Evidentemente, las reglas de Perdidos en la tribu son las reglas televisivas: todo se convierte en plató, todo el mundo es personaje, todo responde a un guión. Todo está arreglado, en fin, para que parezca real, sin serlo. ¿Alguien espera, en serio, que el brujo de la tribu se coma a un concursante?
Todo esto para llegar al guión. Desde hace unos años parecía que estaba escrito que el Betis terminaría purgando sus males con un descenso de categoría. Ayer, cuando aún no se tenían noticias del desenlace, aparecía publicada una columna de Manuel Vicent, de la que destaco esta idea:
En cualquier club de fútbol existen tres problemas: uno en el palco, otro en el banquillo y uno más en el vestuario. El palco está a merced de unos tiburones, que se dan dentelladas en forma de abrazos bajo el escudo del club; el banquillo lo componen los jugadores titulares y reservas, listos para saltar al campo; en el vestuario se mueven esos mismos jugadores, que recién duchados se convierten en divos musculados, muñecos llenos de pasiones entre el heroísmo y la fatuidad.
Vicent hablaba de Guardiola y de esa sinfonía de equipo que es hoy el FC Barcelona. “Lo difícil es sortear con habilidad los intereses de los tiburones del palco e imponer su personalidad en el nido de alacranes del vestuario”, decía del entrenador culé. El Betis necesita una catarsis para reflotar, un auténtico cambio de rumbo que no quede hipotecado por falsos salvadores. Estoy seguro de que no hay bético que no sepa por dónde hay que comenzar.

Mi equipo es el Sevilla y tengo muy buenos amigos béticos. Ánimo a todos.

miércoles, 13 de mayo de 2009

700 euros mensuales

Uno de los motivos por los que aumenta mi devoción por Enric González está en sus encuentros digitales con los lectores de El País. A continuación un ejemplo en el que revela cuál es su sueldo:
Pregunta de Xus. Malos tiempos para nuestra profesión, tan en incertidumbre como la propia sociedad. Al Periodismo nos lo estamos cargando los propios periodistas porque nuestro amor vocacional es obsesivo, como el dinero ha sido la obsesión social en estos últimos años. Necesitamos cordura y gente responsable, ¿no cree? ¿Se puede ser un periodista libre ganando 700/800 euros al mes? Gràcies por dignificar la profesión.

Respuesta de Enric. Tiene usted razón con eso de la obsesión. Mi amigo y maestro José Martí Gómez dice que el periodismo es un sacerdocio. Hay quien cree que debemos ser "mitad monjes, mitad soldados", aunque probablemente nos quedamos en "mitad monjes, mitad gilipollas". Le aseguro una cosa: se puede ser un periodista libre ganando 700 euros mensuales, si uno está dispuesto a perderlos. Lo que no se puede es vivir. Aprovecho la ocasión para decir que mi sueldo mensual es 10 veces mayor, es decir, ronda los 7.000. Conviene que se sepan estas cosas, porque sólo se puede pedir transparencia desde la transparencia. Por tanto, no soy yo quien dignifica la profesión; es la profesión la que me dignifica a mí.

Pregunta de David. Necesito el consejo de alguien ocurrente y con experiencia; tengo veinte años, y mi jefa, que ronda los cuarenta, es una señora de muy buen ver y me trae por la calle de la amargura. ¿Podría darme algún consejo para que tuviese un mínimo interés por mí?

Respuesta de Enirc. Hágase millonario. Eso suele llamar la atención. Si no lo consigue, no haga nada. Permanezca tranquilo y aparentemente desinteresado. Es probable que no le funcione, pero evitará hacer el ridículo.

martes, 5 de mayo de 2009

El Cuerpo Místico

Hace algunos días leí de un tirón Crónicas del linfoma, un librito del fallecido corresponsal de El País en Berlín José Comas en el que narra con estilo periodístico la evolución de su propia enfermedad. No hay espacio para recrearse en el dolor ni caer en falsos sentimentalismos. En realidad, se trata de un compendio de correspondencias con los amigos y compañeros, preocupados por su estado de salud, y a quienes Comas se refiere como el Cuerpo Místico. Y explica de dónde viene esta teoría:
“Fue a finales de los setenta una tarde-noche en casa de mi colega (…) Me preguntó Amalia qué me hacía tomar con tanto ímpetu el periodismo y respondí: “El periodismo es como el cuerpo místico de Cristo”. Urralburu, que creo que había sido cura, se revolcaba por el suelo de risa. A Amalia, menos ducha en estas materias, tuve que explicarle la teoría del cuerpo místico. Nos contaron en el colegio de los jesuitas que el sufrimiento de Jesucristo y los sacrificios de todos los católicos acumulaban una especie de capital circulante por el mundo que servía para ayudar a los creyentes necesitados de fuerza en situaciones críticas (…) Le expliqué a Amalia que en el periodismo ocurría algo similar y que yo sentía la fuerza que me transmitían los lectores y toda la cadena de producción del periódico como si de una especie de cuerpo místico periodístico se tratase. Amalia y sus amigos periodistas todavía hoy, 25 años después, se ríen y me toman el pelo por semejante desvarío”.
No viene mal recordar esto después de que ayer lamentáramos lo ocurrido con Enric González. O después de leer la maravillosa columna escrita hoy por Rosa Montero, donde da cuenta del transcurrir de una vida, y de cómo se afronta ésta desde la ética del periodismo, poco después de que falleciera su marido.

domingo, 3 de mayo de 2009

Censura e independencia

Complicado que hoy, con tanto blog, algo escape a la luz y taquígrafos. Resulta que uno de los periodistas más amortizados por el diario El País (ha sido corresponsal en Londres, Nueva York o Roma) escribe desde hace algún tiempo una columna en el mismo espacio que ocupó en su día el fallecido Eduardo Haro Tecglen. Desde que leyera sus Historias de..., Enric González es el causante de que de lunes a viernes abra el periódico por las páginas de Pantallas. Nunca me defrauda; incluso hay veces que leo su columna una segunda vez. Hace poco hice mención a un artículo en el que González preguntaba a los dueños de El País si de verdad merecían que el lector pagara 1,20 euros por el producto de papel. De ser cierto lo expuesto en numerosos blogs, el pasado jueves no se publicó esta columna de Enric González por decisión de la dirección, en una práctica que no se debería permitir, y menos sin una explicación o sin que se pronuncie sobre ello la Defensora del Lector (que hoy domingo escribe sobre la foto de portada de Bruni y Letizia). Ya digo, de ser cierta la censura se confirmaría que la independencia es un bien demasiado caro en los tiempos que corren. Un motivo más, quizás, para dejar de pagar por un periódico.

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Ya es lunes: aquí la elegante columna de Enric González.

jueves, 23 de abril de 2009

Mediocampismo

El término fue acuñado por el gran Arcadi Espada (ah, esto de internet: el número de foros que hablen mal de alguien suele ser inversamente proporcional a la independencia e inteligencia de quien es vituperado). Se refería a la posición que ocupan hoy los agregadores de contenidos que, haciendo uso de los enlaces, llevan a la máxima expresión aquello tan viejo del derecho a la cita. Rebuscando, doy con el antepasado del invento en La prensa sin Gutenberg, de Jean-François Fogel: el contexto de obra abierta… el hipertexto. Dice:

“Antes incluso de que la tecnología permitiese imaginar su invención, un hombre había soñado con Internet: Theodor Holm Nelson, conocido como Ted Nelson. A pesar de que no creó un lenguaje, ni un software o una tecnología, sino sólo una palabra, «hipertexto», ocupa un lugar por derecho propio dentro de la historia del medio electrónico (…) Cuando estudiaba en la Universidad de Harvard imaginó un texto sin principio ni fin, formado por fragmentos que se podrían unir entre ellos libremente. En lugar de un texto, esto sería un hipertexto, que elaboraría cada uno a su manera, seleccionando los lazos que encadenarían únicamente los fragmentos de su interés (…) El descubrimiento le garantizaba que nada se le escapase puesto que reagrupaba todo. Pero, lejos de quedarse en esa intuición, la desarrolló hasta influir en aquellos que, efectivamente, crearon Internet (…) Y no necesitó mucho tiempo para añadirle la propuesta de construir un sistema de dimensiones planetarias: un conjunto de documentos ordenados, no de manera separada como los libros en las estanterías de una biblioteca, sino con conexiones que permitiesen pasar de uno a otro”.

Lo ideal sería que, en la futura web, se siguiera la filosofía del mediocampismo para evitar que "nada se espacapara", agregando los contenidos. Aunque renunciando por ahora a "un sistema de dimensiones planetarias" para centranos en la comarca de la Vega del Guadalquivir.

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Más sobre la cultura de la gratuidad, en este caso Enric González (otro grande), periodista que se atreve a preguntar a su periódico: "¿De verdad nos merecemos el dinero que exigimos al cliente?".