lunes, 7 de abril de 2008
No tiene desperdicio la columna que firmaba este domingo Ignacio Camacho en Abc. Se presenta una legislatura con varios partidos políticos relamiéndose sus heridas tras el envite del 9-M: el PNV no sabe cómo quitarse de encima el plan de Ibarretxe, Carod deja paso en la presidencia de ERC, CiU se debate entre pactar con el PSOE en Madrid o enfrentarse a este mismo partido en Cataluña, por no hablar de una IU sin grupo parlamentario ni líder conocido. Aunque Camacho pone literatura a las "miserias de la nanopolítica" de la casa popular, a la que cita indirectamente como "el sindicato del agravio". Todo lo que va desde que Rajoy colocó a Soraya Sáenz de Santamaría al frente del Grupo Popular en el Congreso en "una semana feroz, paroxística". "Un frenesí de rumores, un torrente de maledicencias, un arrebatado furor de enconos e insidias. La Corte en estado puro, con todo su frenético circo de murmuraciones y chismorreos, pero en el ámbito mezquino de una oposición deshabitada de poder real que repartir más allá de leves sinecuras parlamentarias y exiguos despachitos de mampara. Puñaladitas de pícaro, habladurías de café, emboscadas de tertulia, conjuras de lobby de hotel. Insanos desahogos de pretensiones desestabilizadoras para sedimentar el cabreo por los secundarios roles perdidos. Pellizquitos de monja en el semianonimato de las confidencias, microajustes de cuentas entre los cortinajes de la nada, bronca por las migajas, el pulso residual del fulanismo". Por delante queda una semana en la que se espera que Zapatero, el efímero, sea reelegido presidente del Gobierno, aunque Camacho augura en su columna dominical que el "tribuno" Rajoy no será apuñalado por los suyos como un César cualquiera. "Los caínes victimistas carecen de valor para empuñar la quijada de sus propias ambiciones. Prefieren el runrún inconformista, el bisbiseo rencoroso, el murmullo resabiado, pasivo como el resentimiento de esta derecha abotargada que tiene la suerte de que diez millones de españoles honrados ignoran aún su insensata pasión autodestructiva".