miércoles, 12 de marzo de 2008
A Mariano Rajoy le salió un "adiós" algo aflautado desde el improvisado balcón de Génova la noche en la que no pudo celebrar su victoria electoral. Justamente el sector de la prensa (privada y pública) que había sostenido su candidatura a la presidencia del Gobierno sería, ipso facto, la que tomaría como buena su última palabra para devolverle el gesto: adiós. Mariano se tomó las 24 horas del lunes siguiente a las elecciones para hacerse el muerto y medir la reacción de los barones del PP. Ayer, martes, reunió a la plana mayor del partido para hacer su anuncio: convoca el congreso del PP para junio y, lo más importante, se presenta a la reelección como presidente del partido porque quiere ser el jefe del Ejecutivo en 2012. La prensa esperaba impaciente las palabras de Rajoy después del Comité Electoral. No defraudó: durante media hora ejerció de gallego, con sarcasmo, como si en aquella sala no hubiese cámaras de televisión. "Yo leo poco, pero por lo que me cuentan...", dijo sobre las voces que han sugerido en las últimas horas que dimita. Con la habitual retranca, fueron saliendo otras tantas ideas: "Me voy a presentar con mi equipo" y "porque el PP es independiente, también de algunos que se creen muy influyentes y se ha demostrado que no lo son tanto, digan lo que digan, aunque sea desde televisiones públicas". Rajoy no dice adiós.