El 10-M es el día después, la verdadera jornada de reflexión. España votó y decidió que Zapatero revalidara su victoria. La participación fue alta (75,32%), similar a la de 2004. La lectura del 9-M trae al primer plano que las elecciones se jugaron en seis comunidades autónomas: Madrid, Valencia y Murcia, de tendencia conservadora, frente a Cataluña, Andalucía y País Vasco, que auparon a Zapatero a la presidencia. El resultado global en estas regiones es favorable en el reparto de escaños para el PSOE, con 105 diputados, por los 76 del PP. Cataluña imposibilitó la victoria de Rajoy, ya que sólo consiguió siete escaños, frente a los 25 obtenidos por el PSOE. Con esta diferencia en Cataluña, es imposible que el PP pueda ganar unas elecciones con la mayoría suficiente para gobernar en solitario (huelga una reflexión en Génova: AVE, recogidas de firma contra el Estatut, boicot al cava catalán… ¿avisó Piqué a Acebes sobre este riesgo?). El PSOE esperaba (las encuestas a pie de urna reforzaron esta tesis) los 11 millones de votos pero no que el PP aguantara el envite y creciera en escaños tanto como los socialistas. Parece claro que las victorias contundentes, es decir las mayorías absolutas, forman parte del pasado de este país, si se atiende al voto fiel y masivo de las seis comunidades autónomas antes citadas.
Esta fue una campaña electoral bipolarizada, Zapatero frente Rajoy. El resultado refuerza el bipartidismo y menoscaba seriamente el liderazgo del jefe de la oposición. Es significativo que un sector de la prensa que pidió abiertamente el voto para Rajoy (El Mundo) reclamara desde ayer la renovación en el PP. La duda es si el problema es Rajoy o su entorno, empeñado en hacer una oposición de acoso y derribo del gobierno que saliera de las urnas en 2004. El descalabro vino de la mano de ERC y IU, que acusaron significativamente el “tsunami bipartidista” anunciado por un derrotado Gaspar Llamazares. Se supone que el nuevo tiempo enunciado por Zapatero durante la celebración de su victoria en la calle de Ferraz se afianzará en dos aspectos: la pérdida de poder del nacionalismo radical (ojo al serio correctivo sufrido por el PNV) y la entrada en el Congreso de la UPyD de Rosa Díez.
En Andalucía también hubo recuento de votos anoche. Son los mejores resultados del PP de su historia aunque, sin embargo, sufrió una nueva derrota. Chaves ha ganado consecutivamente las seis últimas elecciones a la Presidencia de la Junta de Andalucía, pero acusa el desgaste del poder. Es urgente que el PSOE andaluz mueva ficha a favor de la regeneración en sus filas y, por consiguiente, ofrezca un nuevo impulso a la región.