La prensa digital dice que ha muerto el guionista Rafael Azcona. Citando a su esposa, se nos ha explicado que el fallecimiento se produjo a las 7.00 horas de ayer, lunes y que ha sido incinerado este martes en Madrid. El creador de películas como El verdugo o Belle epoque tenía 81 años y padecía un cáncer de pulmón. Caso insólito: la prensa no ha tenido una fuente que filtrara la noticia de la despedida de un grande del cine. No hubo urgente.
El domingo se quejaba Javier Marías en El País Semanal de las "reglas en el combate", por entender que "no han hecho sino relajarse siempre". "Se da tratamiento de héroes a soldados o terroristas que en ningún momento se han puesto en peligro, mientras llevaban a cabo sus carnicerías". Recordaba el vil asesinato de Isaías Carrasco a manos de un pistolero de ETA, pero también los casos en los que "una docena de muchachos o muchachas apalean a un compañero y además lo graban con sus estúpidos móviles y además cuelgan en Internert, orgullosos, la filmación de su cobardía". Cualquier agresión es un acto implícito de salvajismo, pero aquellas que parten con la ventaja de atacar al débil es además un acto de cobardía. Marías recupera, por ejemplo, aquellas cantinelas infantiles del "dos contra uno, mierda para cada uno". Hoy se ha difundido un vídeo en el que un supuesto seguidor del Atlético de Madrid es agredido en los aledaños del estadio del Sevilla. Un ejemplo más del fanatismo de esos jóvenes gudaris que, enarbolando las banderas de sus equipos de fútbol, se adueñan del deporte para convertirlo en un campo de batalla permanente en el que la gran mayoría de aficionados tiene que aguntar apuñalamientos, peleas y lanzamientos de botellas, bengalas o piedras. No obstante, me sorprende que el universo gudari (palabra que proviene del euskera y que significa soldado o guerrero, popularizada entre los partidarios de ETA) se extienda al resto del país. Así, no es extraño escuchar a un sector del nacionalismo vasco criticar a los terroristas con la siguiente frase: "No son vascos". ¿Entonces qué son, extraterrestes? Son vascos y es en el País Vasco donde se debe arrinconar a los pistoleros para derrotar a ETA. Algo parecido ocurre en el fútbol: no es bético el que tiró una botella al portero del Bilbao ni eran sevillistas los que corrieron para sacudir a un seguidor del equipo rival. Paños calientes para no perseguir a los violentos.