Diario de campaña. Los analistas coinciden en que Rajoy se juega sus aspiraciones a la Presidencia del Gobierno en el cara a cara de mañana con Zapatero. El inicio de la campaña oficial trae vientos de victoria para los socialistas, que escenifican sus buenos augurios en mítines multitudinarios en los que el presidente del Gobierno, siguiendo el eslogan, pide votar con todas las fuerzas (hubo lleno de más de 20.000 personas en la plaza de Vistalegre, luego en la de Valencia y hoy en Dos Hermanas). El PSOE se ha montado en la ola del efecto Solbes desde que el jueves pasado fuera evidente (según los sondeos) la victoria de éste sobre el fichaje estrella del PP, Manuel Pizarro. Esto ha supuesto una brecha considerable en la línea de flotación de los populares, tanto que Rajoy ha relegado su discurso económico para desempolvar la crítica por la lucha antiterrorista. Mi percepción es que Rajoy ha rebajo el tono en sus mítines, donde casi susurra a sus simpatizantes, al menos si atendemos a los cortes enlatados que dan las televisiones con el beneplácito de los respectivos partidos (muy celosos en su señal institucional).
¿Qué es primero la coherencia interna en el discurso de un periódico o la libertad de los periodistas para elaborar sus crónicas sobre un mismo acto? Se trata de la percepción, la valoración; una manera algo más sutil de opinar. El líder estuvo bien, estuvo flojo, ganó el debate, no acertó en su mensaje y así sucesivamente. Lo recoge Arcadi Espada en su excelente blog de El Mundo. "Málaga y Malagón: "A Rajoy ayer no se le notó deprimido por el traspié del jueves. Es más, dio una lección mitinera en Málaga. Se quitó la corbata, gritó, susurró, imitó a Zapatero... En fin, que parece que le ha cogido el gusto a la arenga", dice Casimiro García-Abadillo en la página 10. En la página 11, esto de Gistau: "Rajoy estuvo desganado en Málaga. (...) Dialogó menos con el público y las palabras le salieron mecánicas como el hilo musical de un ascensor. (...) El suyo fue un mitin de aliño". La prensa necesita titular con ganadores y vencidos proque vive de vender sus productos y, por su parte, los partidos políticos ansían que los medios les retraten favorablemente para convencer al ciudadano de la utilidad de su voto. No es más que una sucesión de previas antes de que el 9-M se dicte la única verdad irrefutable. Continuará.