martes, 26 de febrero de 2008

Diario de campaña. Ayer, lunes, una media de 13 millones de españoles siguieron el duelo televisado de dos personas que quieren ser presidente del Gobierno. Una vez que se encendieron las cámaras, ninguno de los dos aspirantes defraudó a sus electores potenciales, a pesar de que más que un cara a cara sobre los retos del futuro se revivió un debate del estado de la nación. Rajoy se la jugaba y puede estar contento: no pinchó en hueso como su fichaje estrella, Manuel Pizarro. Pintió una España en negro después de comenzar a lo Reagan, con una pregunta: "¿Estamos mejor que hace cuatro años?". Zapatero trató a su adversario como un ex gobernante y ni como un político con futuro, de ahí que le recordara el cruce de declaraciones entre ambos en el primer debate parlamentario de la legislatura: "Usted me pidió que creara dos millones de empleos y que la economía creciera al 3%. Hemos creado tres millones de empleos y la economía ha crecido al 3,8%". Al margen de encuestas (todas dan como ganador a Zapatero, aunque el PP culpa de ello al voto nacionalista, favorable a Zapatero), Rajoy se mostró más agresivo (sobre todo cuando preguntó a qué Zapatero había que creer en la lucha antiterrorista, evidenciando los vaivenes del Ejecutivo en esta materia), tanto que creo que llegó a rozar la tragedia (ya se verá el 9-M) en varios puntos: preguntó qué era "eso" del bonobús que regularizaba inmigrantes en su etapa de ministro; acusó al presidente del Gobierno (cargo oficial de José Luis Rodríguez Zapatero) de "agredir" a las víctimas del terrorismo; no especificó si derogaría (o no) el trasvase del Ebro pese a la insistencia de Zapatero; y terminó apelando al voto con un discurso surrealista sobre la niña española del futuro. Un cronista describe a la perfección el tono de Zapatero: quiso que el feroz bigote de Aznar se vislumbrara por detrás de las barbas de Rajoy. Zapatero estuvo certero cuando, ante la afirmación de Rajoy de que ETA estaba más débil en 2004 que ahora, preguntó cómo era posible sostener esto cuando el PP había dicho (¿ya no?) que ETA estaba detrás de los atentados del 11 de marzo de hace cuatro años, justo cuando comenzó la legislatura de la que ayer se hizo balance. Continuará.