miércoles, 16 de enero de 2008
Diario de (pre)campaña. Día de las guadañas en la sede de Génova. Lo peor para el PP es que la lectura de que Rajoy le ha dicho no a Gallardón no se ajusta a la realidad; más bien habría que decir que Aguirre ha ganado el pulso y ha forzado la exclusión del alcalde de Madrid de las listas al Congreso. Aguirre tiene las riendas del PP, tanto es así que Gallardón, herido y abochornado, ha filtrado a la prensa que deja la política después del 9-M. El liderazgo de Rajoy queda en entredicho: Gallardón expresó su deseo de acompañar al líder del PP días después de que, por cuarta vez consecutiva, ganara con mayoría absoluta las elecciones municipales de marzo de 2007. Rajoy reunió a Aguirre y Gallardón un día después de que se disolvieran las Cortes. Aguirre amenazó con dimitir de la presidencia de la Comunidad de Madrid para, de esta forma, forzar in extremis su presencia en las listas populares. Ella, que afeaba a Gallardón no preocuparse por los madrileños por pretender compatibilizar la alcaldía con un acta de diputado, sin embargo esperó al último minuto para mandar al cuerno a esos mismos madrileños con tal de planchar a su compañero de partido. Se barruntaba (la prensa apuntaba por ahí) un sí de Rajoy a las pretensiones de Gallardón, que hubiese quedado bien colocado para aspirar a la sucesión por el liderazgo del centroderecha. La jefa es Aguirre, hacedora del ‘sector duro’ del PP, y Rajoy no ha sabido enfrentarse al órdago. El comunicado que el PP mandó ayer por la noche a los medios decía que el candidato a la presidencia del Gobierno abogó por que ambos siguieran en sus puestos. Los titulares de la prensa de hoy marcarán a buen seguro la agenda de los próximos días, quién sabe si de la campaña electoral (por ejemplo, con revelaciones de fuentes del PP denunciando por parte de Rajoy “la falta de autoridad y control sobre su propio partido”) . La portada de Abc es elocuente: “Rajoy excluye a Gallardón de las listas por un órdago de Aguirre y el alcalde dejará la política tras el 9-M”. El País cree que Rajoy se ha “acobardado” porque no se ha atrevido a “enfrentarse y vencer la resistencia de los sectores que se oponían a Gallardón” (encabezados por la COPE), mientras que El Mundo sostiene que la decisión es acertada, sobre todo tras el nombramiento de Pizarro como número dos por Madrid. “Se trataba de distraer a la opinión pública”, opina El País sobre el nombramiento, ayer, de Pizarro, “para amortiguar el efecto que sin duda debe producir la marginación del dirigente con más tirón del PP y, a la vez, el que tiene un pedigrí y un comportamiento más centrados”. La carrera política de Gallardón (evidentemente ambiciosa) se ha visto finalmente truncada por las cortapisas de sus propios compañeros de partido, sus peores enemigos. Al PP, aunque esto sea lo menos importante, se le ha desmontado para siempre una de sus ideas fuerza frente a los socialistas: presentarse como un partido unido, sólido, sin cuitas internas. El mensaje transmitido es que el duelo por el poder interno bien merece perder unas elecciones. Lo que podría haber sido una tormenta ha terminado, previsiblemente, convirtiéndose en un terremoto de dimensiones fatales para el PP. Continuará.