domingo, 13 de enero de 2008

Diario de (pre)campaña. Recordaba el escritor Antonio Muñoz Molina los directos del pianista y compositor de jazz Tete Montoliu para defender la importancia del contrabajo, ese acompañamiento que, pese a permanecer en el fondo de una interpretación, posibilita que el sonido se module y que la belleza sonora emocione al receptor. Es la magia del compás, del ritmo: la música. Las campañas electorales duran cuatro años, el tiempo en el que se consume una legislatura entre elecciones y elecciones. En esos cuatro años, los partidos políticos diseñan una estrategia para gobernar o para ejercer la oposición. Como las partituras de los músicos: se necesita de un cierto ritmo, un compás, para llegar a la cita trascendental con garantías de conquistar al electorado y ganar. Antonio Elorza recurre a la pintura para situar su análisis: "Si un cuadro se emborrona en negro, debieran saber los dirigentes del PP, no hay manera de distinguir en él figura alguna". El PP ha estado los últimos cuatro años concentrando todos sus esfuerzos en condenar de forma sumaria la política gubernamental; esto le vale al PSOE para advertir a los ciudadanos, siguiendo con la trampa, que sus adversarios son "el partido del miedo" (es probable que la manifestación del pasado 30 de diciembre de los obispos de la Iglesia en Madrid, donde se denunciaron los peligros por los que atraviesa la familia cristiana y la democracia en España, sirva más para movilizar el voto a favor del PSOE que lo contrario, pese a los deseos de Rouco y García-Gasco).
Hoy "dialogan" en las páginas de El Mundo el director de este diario, Pedro J. Ramírez, y Zapatero, que le pregunta al primero quién cree que va a ganar en marzo. "El vencedor será aquel de vosotros dos", responde en alusión a Rajoy y el presidente del Gobierno, "que logre completar su imagen pública con una parte de los atributos positivos que los ciudadanos ven en el otro". En el mismo periódico, dos articulistas responden a la pregunta de quién es mejor orador de los dos. Por una parte, Rajoy es un orador más completo porque se prepara concienzudamente y personalmente los temas, aunque Zapatero, al igual que ocurre con Hillary Clinton, utiliza mejor la oratoria porque sabe generar mejores emociones a través de su discurso. Volvemos al principio: música o pintura, ritmo y belleza. Continuará.