Diario de (pre)campaña. Se desvela que Zapatero fue aconsejado para que adelantara las elecciones. El objetivo era evitar una campaña electoral con el ruido de fondo de la desaceleración económica, con los malos datos del IPC y la pérdida de poder adquisitivo del último trimestre. Para apaciguar el alarmismo, Solbes es desde antes de que finalizara 2007 el candidato para repetir en la vicepresidencia económica en un Gobierno socialista (hoy ha pedido compadecer en el Congreso de forma inmediata para contrarrestar la ofensiva de la oposición). El PP carece de un gurú económico (aunque Costa, del círculo del autodescartado Rodrigo Rato, forma parte del equipo que dirige la campaña) que pueda canalizar un discurso alternativo en esta materia, a la espera de que Rajoy desvele el próximo 17 de enero la composición final de las listas al Congreso. Gallardón se llevará los titulares para bien o para mal, pero sería aconsejable mirar con lupa quién se postula como posible celador de los bolsillos españoles. Los estrategas del PSOE defienden que saldrán beneficiados si la campaña electoral se centra en la economía porque el balance de los cuatro años es positivo; el PP ha puesto ya el énfasis en la foto final de la legislatura. Las encuestas, mientras, siguen augurando un reñido resultado para el 9 de marzo, con una leve ventaja para los socialistas. Continuará.
El pasado domingo, un grupo especial de la Guardia Civil detuvo a dos presuntos etarras en Mondragón (Guipúzcoa). Uno de ellos, Igor Portu, es hoy noticia destacada en los medios de comunicación porque, tras el “violento” arresto, ingresó en la UCI con golpes en la cara, tórax, abdomen y extremidades. La tarde del domingo, la Guardia Civil comunicó al juez del Olmo las circunstancias violentas de la detención, ya que el detenido ofreció resistencia a la autoridad. El magistrado de la Audiencia Nacional ordenó que un médico forense examinara las lesiones de Portu y luego delegó en el juzgado de guardia de San Sebastián, que ha abierto una investigación para esclarecer los hechos. Los partidos del Gobierno vasco pidieron también explicaciones. El ministro Rubalcaba asumió la versión de la Guardia Civil, que defiende que empleó “la fuerza reglamentaria”, aunque asegura que su departamento investigará los hechos. Las detenciones de los presuntos etarras, que portaban armas, han propiciado el desmantelamiento de un zulo de ETA con detonares y explosivos, según Rubalcaba. He aquí el relato de lo que ha trascendido a través de los medios. Es bien conocido que ETA da instrucciones a sus miembros para que denuncien malos tratos o torturas cada vez que son detenidos y que, sin la intervención de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, estos etarras podrían haber atentado indiscriminadamente, como es su costumbre. Se trata de una organización terrorista y, por tanto, criminal. La democracia sale reforzada cuando la policía y la Guardia Civil hacen su trabajo bien. De ahí que sea importante que se aclare qué ocurrió en la detención de Portu, a quien la legislación española protege de cualquier tipo de vejación, afortunadamente.
Feo (La Radio de papel)
El niño intentó asomarse a aquella fotografía pero su madre estaba decidida a evitarle el mal trago. “Aquí no mires”. Los grandes ojos del chaval, de unos doce años, no entendían a cuento de qué venía aquella decisión de los mayores que le acompañaban. Pidió una explicación y su madre, colocada estratégicamente delante de la gran fotografía, le objetó: “Hijo, porque es feo”.
La imagen retrataba en blanco y negro a unas personas harapientas, sucias y enclenques de la España de la primera mitad del siglo XX. Vagabundos anónimos en plena calle. Pertenecía a la colección del fotógrafo Marín que expone la Fundación Telefónica en la madrileña calle Gran Vía, centro neurálgico de la capital y a la postre de tantos acontecimientos históricos, la mayoría de ellos desagradables, feos.
No esperé a comprobarlo, pero imagino que aquella familia saldría poco después de la sala de exposiciones para reencontrarse en la España de principios del siglo XXI. Atrás dejarían el feísmo de la época de Alfonso XIII, Primo de Rivera, Azaña o Franco, captados todos ellos en diferentes momentos por la cámara de Marín. Un día antes del sorteo de Navidad, Madrid está engalanado para revivir el cuento de la felicidad. Gente de aquí para allá repleta de bolsas pasean por un eterno escaparate. Aunque, bien mirado, es probable que aquella madre también tuviera que huir de la realidad de una Gran Vía que actualizaba la foto de los horrores que poco antes había censurado a su retoño: allí seguían los harapientos, sucios y enclenques vagabundos, los limpiabotas y las prostitutas. Ya digo, bien mirado, la sobreiluminación de las calles en Navidad puede ser una contraproducente amplificación del feísmo que nos rodea y con el que convivimos.
A veces es mejor apagar la luz. O no salir de casa.