"¿Por qué no te callas?". Las palabras del Rey contra la algarada habitual del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la XVII Cumbre Iberoamericana ha encontrado en la política española las dos vertientes posibles del análisis: apoyo frontal contra rechazo frontal, es decir, a ver quién es más defensor del monarca y de paso contrario a los "amigos" de Zapatero contra a ver quién lo es de Chávez y de paso contrario a Aznar y todo lo que sea PP. Las palabras del Rey son insólitas por el lugar y por las formas, aunque previsibles si uno intenta confrontar con un Chávez habituado al discurso tabernero muy al uso de los caudillos pupulistas. El Rey dice lo que dice (también se levantó visiblemente indignado por las críticas del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, contra las empresas españolas en latinoamérica) sabiendo que las televisiones de medio mundo reproducirán machaconamente su gesto.
La televisión. El militar Hugo Chávez Frías dio su primer paso hacia la presidencia de Venezuela gracias al minuto que le regaló la televisión un mediodía de febrero de 1992. Chávez había participado desde la capital Caracas en la sublevación militar contra el presidente electo Carlos Andrés Pastrana. Cuando era evidente que la intentona golpista no triunfaría en Venezuela, Chávez se ofreció a las autoridades con una única condición: su rendición sería anunciada en televisión con la excusa de hacerla extensible a los que seguían combatiendo en Maracay o Valencia. Las cámaras de televisión hicieron el resto: Chávez convierte la derrota militar en un triunfo político. Habla de "mensaje bolivariano" y lanza un reto al pueblo: "Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados (...) Asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano (...) El país tiene que enrumbarse hacia un destino mejor". El 2 de febrero de 1999, el militar golpista Hugo Chávez Frías se convierte en presidente electo de Venezuela. Sobre la Constitución de 1961, símbolo de todos los males del país, jura su cargo: "... Juro sobre esta moribunda Constitución..."
El año 2002 fue complicado para el ya por entonces líder emergente de la izquierda bolivariana de América Latina, delfín del omnipresente Fidel Castro: Chávez es derrocado temporalmente por un movimiento golpista que aglutinó a una parte de los empresarios, a la cúpula de la Iglesia católica y a un sector disidente de las Fuerzas Armadas. También es muy criticada la actuación de países muy críticos con Chávez, entre ellos España. De aquí viene el odio de Chávez hacia el "fascista" Aznar. Chávez sobrevive a la intentona golpista, pero una vez probada su propia medicina, nada volverá a ser como antes, ya que no volverá a perder una oportunidad para acaparar más poder interno y para extrapolar al contexto latinoamericano su protagonismo emergente. Su enfrentamiento con el Rey, con un Zapatero muy digno en la defensa de un ex presidente español, no es sino el último episodio de la telenovela de este presidente folclórico que aprovechó un minuto en la televisión para lanzar su carrera por el liderazgo del espíritu revolucionario de América Latina.
Una lástima que las palabras altibas y los gestos resten protagonismos a las políticas de cohesión social que deberían unir a España y los países del sur de América contra ciertas políticas neoliberales que se alían con no pocas empresas que, ay, comenten verdaderas atrocidades en aquellas tierras ya de por sí castigadas.