Pista falsa. Una familia de campesinos marroquíes se ha visto retratada en las portadas de muchos periódicos después de que los medios (británicos, españoles) no pudiesen renunciar a la tentación de publicar una foto en la que se dudaba de si una niña rubia era la desaparecida Madeleine. Ahí está de nuevo: ¿Es esta niña Madeleine? Todo surge cuando una turista española que pasaba por una carretera de Marruecos sacó una borrosa fotografía que sostenía la duda, un aliento de esperanza, para después decir que la policía (la Interpol, que suena como más hollywoodiense) seguía el rastro de esta pista. Sensacionalismo, claro. Desde que desapareciera la niña en el sur de Portugal, han sido analizadas más de 2.500 pistas falsas sobre Madeleine. La campaña mundial emprendida por sus padres (1,4 millones de euros recaudados por donaciones privadas) y el atractivo de una recompensa de 3,5 millones de euros aportados por famosos y empresarios solidarizados con los McCann se ha revelado todo un éxito: la audiencia sigue expectante a la espera de más noticias.
Dicen algunos que esto no es sino un ejemplo más de la globalización informativa. Los blogs (éste, sin ir más lejos) son el reflejo del periodismo ciudadano: cualquiera puede tener su espacio en internet para contar lo que quiera. Si acierta, mejor; si no, pues qué le vamos a hacer, otra vez será. Luego vienen los que sostienen solemnemente que todas las opiniones valen igual (internet, sus foros, es la nueva democracia) sin pensar que esto es una absoluta memez: no vale igual la opinión de un catedrático de derecho que la de un trapecista de circo ante la disyuntiva de si merece la pena o no implantar la pena de muerte en Europa, por poner un caso facilito.
Una opinión: Frank Gardner fue reportero de la BBC para Oriente Próximo durante años, hasta que en 2004 sufrió un tiroteo en Riad que le dejó en silla de ruedas. Según él, la expansión de los blogs conlleva riesgos para el público. Hoy lo explica así en 'El País': "La llegada del periodismo ciudadano y de los blogs implica que las noticias escritas o emitidas por periodistas profesionales puedan ser sustituidas por el relato de testigos oculares de la gente de la calle. Esto podría conllevar un riesgo de manipulación. Así que si los lectores y espectadores toman la información de una fuente sin contrastar, deberían preguntarse quién está escribiendo y por qué".