domingo, 12 de agosto de 2007

Como cada domingo, las metáforas son las grandes protagonistas en los periódicos. El juego literario: unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado, con el objetivo final de sugerir una comparación y facilitar su comprensión. Cuanto más complejo es lo que quieres describir, más necesario es apelar a los recursos literarios; para el caso de la prensa, espero, sin traicionar un principio fundamental: una cosa son los hechos y otra cosa es la ficción.
Hoy, las autoridades de Estados Unidos advierten de que la crisis financiera no ha tocado fondo. Se compara abiertamente con lo que, en los libros de texto, se estudia como la Gran Depresión de 1929. Metáforas: “El estallido de la burbuja de crédito por la crisis hipotecaria obligó al Departamento del Tesoro y la Reserva Federal de Estados Unidos, en el epicentro del terremoto, a inyectar capital en el sistema financiero”. Por mucho que busquemos, ahí fuera ni encontraremos una burbuja ni un terremoto, pero sirve para el caso: falta de liquidez y pánico generalizado por lo que está pasando en la primera potencia mundial.

Capítulo aparte sobre lo acontecido en Navarra, con los habituales vaivenes del PSOE, partido que reinterpreta su propia obra de Eurípides a la hora de optar por gobernar con nacionalistas o prevenir un nuevo ataque furibundo por esta misma razón. Tenían la llave para arrebatarle el poder a UPN, marca electoral del PP en el Ejecutivo foral, pero prefirieron provocar un pequeño incendio, bien localizado, antes de que las llamas le atizaran la campaña electoral por la presidencia del Gobierno central. Puede que desde Ferraz hayan apagado un incendio con gasolina: dimitió el líder socialista y candidato, dimitió la dirección de las Juventudes Socialistas de Navarra y el desencanto abarca a amplios sectores de simpatizantes y votantes. La situación del PSOE en Navarra es ahora desconcertante. Me recuerda a aquellos radicales franceses que, viendo pasar a los enfurecidos manifestantes, se limitan a decir: “Ahí va nuestra gente, les seguiremos para saber a dónde van”. (Nota sobre el supuesto incendio: Navarra no se quema -al menos, por ahora-; es una metáfora más).