miércoles, 6 de agosto de 2008
"Aquí estoy interpretando el papel de un muerto" es el epitafio elegido por el cómico Tony Leblanc, que acierta al compararse con el que dejara escrito sobre su lápida Groucho Marx. Lo leo en una entrevista en El Mundo, donde el octogenario actor cuenta cómo estuvo ya en una ocasión fiambre. "Rosa María Mateo, la periodista, me mató en la televisión [menuda ironía: él, pionero de la televisión en España]. Estaba en la cama, todos creían que sin conocimiento, pero no. Joder, oyendo las cosas que oía: 'Éste no sale, y si sale se queda paralítico'. 'Pobre Tony'. Estaba la tele. Y sale Rosa María Mateo, seria. 'Señoras y señores, ha muerto nuestro admirado y querido Tony Leblanc en un accidente de tráfico'. Yo lo oía ahí tumbado, no sabía si la noticia era cierta [esto es maravilloso: ¡el propio protagonista sucumbe al relato de una ficción!]. Al rato me resucitó. Le dieron un papelito y rectificó". Al menos Tony puede darse por satisfecho, ya que él contradice a una de las mejores definiciones del oficio de Rosa María Mateo, aquella de Chesterton: "El periodismo consiste esencialmente en decir 'Lord Jones ha muerto' a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo".