domingo, 2 de marzo de 2008

Diario de campaña. La campaña avanza cada vez que algún partido mete la pata y regala munición a sus adversarios. A la indiscreción de Zapatero con Gabilondo le relegó la famosa niña de Rajoy. Ayer se difundió una entrevista del Financial Times a Gabriel Elorriaga, uno de los pesos pesados del PP en la coordinación de la campaña electoral. Parece que cayó en el error de Zapatero, porque desveló a una periodista cuáles eran los planes de su partido para intentar ganar las elecciones: que no votaran los socialistas. Según el prestigioso diario británico, Elorriaga dijo que estaban lanzando mensajes pesimistas sobre la inmigración o la economía para desmovilizar al votante de izquierdas, con lo que abría la puerta de la crítica: se supone que los partidos se gastan el dinero en poner carteles con la palabra "vota" bien grande. De ahí la polémica por la siguiente frase de Elorriaga: "Toda nuestra estrategia está centrada en desalentar a los votantes socialistas".
El jueves pasado, por la noche, coincidieron dos ex presidentes del Gobierno en campaña. Cada uno por su sitio, ante auditorios distintos, pero ambos destacados por la prensa por sus discursos cargados de gas tóxico. Felipe González usó el adjetivo "imbécil" para referirse a Mariano Rajoy y José María Aznar advirtió de que Zapatero "sigue" negociando con ETA. Pasó que Zapatero, a la misma hora, sacaba a pasear su talante para defender que él y su partido ganarán las elecciones sin insultar a nadie. Pasó que ETA atentó sin causar heridos contra la sede socialista en Derio (Vizcaya). Puede que sean los efectos secundarios del gas tóxico.
Para terminar, una ración doble de sondeos. Por el resultado final, descarto que se hayan puesto de acuerdo, pero El País y Abc traen en sus portadas de hoy, domingo, un verbo "volver" para situaciones futuras divergentes. Dice el primero: "El PSOE volverá a vencer al PP sin lograr la mayoría absoluta". Dice el segundo: "El PP vuelve a crecer en voto y casi empata con el PSOE a siete días del 9-M". La diferencia entre PSOE y PP oscila, en el totum revolutum de los medios, entre los dos y los seis puntos, siempre a favor de los primeros. Continuará.