Diario de (pre)campaña. Rajoy quiere eliminar el canon digital porque él está con los otros artistas (fina ironía), los que se levantan a las siete de la mañana y pagan impuestos rascándose el bolsillo, y no como el presidente, que cuenta con el apoyo de los artistas agrupados en la Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ) porque tienen que agradecerle ganar dinero hasta forrarse gracias a ese impuesto que pagamos los españoles cuando compramos un CD o un DVD. Almodóvar, Sabina, Serrat, Miquel Barceló o Jesús Vázquez, participantes en canciones y vídeos pro PSOE (ése del dedo en la ceja), se arruinarían sin el canon. Es el mensaje de Rajoy, así que los veremos alicaidos y sin yates si gana el PP. También ha dicho en un periódico gratuito que piensa retirar a los homosexuales la posibilidad de adoptar niños. Zapatero advierte de que no se callará ("yo no me callo", dijo a lo Luther King, según destacan los cronistas) y que no basta con estar "hartos" de la derecha, sino que también "hay que levantar la voz". Voten, por favor, es el mensaje para su electorado. Años atrás, el PSOE se apropió de varios mensajes fuerza de la derecha, tales como que bajar impuestos es bueno para la economía y que la seguridad ciudadana necesita de mano dura con la delincuencia por parte de la policía; hoy el PP se apropia de uno de los mensaje fuerza del PSOE y defienden que quieren gobernar para los débiles y las clases trabajadoras que no llegan a final de mes ("Los ricos se sienten a gusto con los socialistas porque no hacen nada en materia económica y ellos están a salvo", asegura el ex ministro Montoro). Es la búsqueda del centro, la piedra de toque para ganar el 9-M. Continuará.
(Nota sobre los artistas y la política. El poeta Luis García Montero publica un nuevo poemario, Vista cansada, en el que reivindica el "compromiso político" porque, alega, "si crear es inventar un mundo y reflexionar sobre él, la creación es inseparable de la conciencia crítica". Ahí tenemos a artistas en EEUU, a izquierda y derecha, con Obama y Clinton, pero también con algún republicano; quizás el último fenómeno en estos menesteres fue Sarkozy en Francia, cuando no contento con el apoyo a pie cambiado de los artistas tradicionales de la izquierda, también formó luego Gobierno contando con políticos de ideología enfrentada).