Diario de (pre)campaña. La inmigración entra en debate a propuesta del PP. Rajoy quiere que las personas que vengan a trabajar a España lo hagan previo contrato de integración, un modelo que, dice, triunfa en Europa. Anoche, Iñaki Gabilondo tuvo la oportunidad de preguntarle sobre esta cuestión en una entrevista televisiva en la que el líder popular estuvo titubeante: su propuesta, que contempla también la restricción del uso del velo en público, quiere poner orden tras la "regularización masiva" del Gobierno y su consecuente "efecto llamada". "Yo lo que no haría nunca sería una regularización masiva", mantuvo en varias ocasiones Rajoy a pregunta de Gabilando, quien, obviamente, le repreguntó: "¿Pero qué habría hecho o qué hará en el futuro con ese millón de inmigrantes que dice usted que hay en España de forma irregular?" La respuesta fue ésta: "Haría la regularización uno a uno y si van cumpliendo las normas vigentes en España". ¿Uno a uno hasta sumar un millón? Zapatero ha calificado esta propuesta de "indigna e inconstitucional" (hace unas semanas, por cierto, el Tribunal Constitucional resolvió como inconstitucional la Ley de Extranjería que aprobó el Gobierno de Aznar) porque defiende que el único contrato que tienen que cumplir los inmigrantes son las leyes de obligado cumplimiento en España. Es probable que el PP busque votos en barrios con alta presencia de extranjeros, pero lo que puede ganar por un lado (yo no lo dudo), lo pierde por otro cuando el secretario de Economía del PP y ex ministro, Miguel Arias Cañete, sale ufano a la palestra para lamentar que las urgencias están "colapsadas" o "ya no hay camareros como los de antes" por culpa de "la mano de obra inmigrante". El equipo de campaña del PP, visto el empeño de Arias Cañete por ayudar al adversario, seguramente se habrá acordado de aquella vieja expresión de Romanones, una de las preferidas de Rajoy: "¡Vaya tropa!". El problema de estas promesas es que uno, en frío, no puede imaginar cómo se cumplirán, lo que me lleva a anotar el otro anuncio estrella del día (por ayer): Rajoy plantará si gana 500 millones de árboles... en cuatro años.
En Andalucía, el 9-M, también hay elecciones. El candidato del PP, Javier Arenas, critica el aluvión de ofertas del presidente Manuel Chaves, instalado en el "gratis total". El debate se centra más bien en qué pasará el día después a las elecciones si el PSOE no revalida su mayoría absoluta. Chaves atiza a su electorado: se reeditará la pinza entre PP e IU (improbable si Llamazares quiere pactar el Gobierno de Zapatero); el PA ha descartado el acuerdo con los socialistas, aunque más bien tendría que cuidar no quedarse sin representación parlamentaria, a la vista de las encuestas. ¿Chavés porque sí o Chaves como mal menor? Cuatro años después, la pregunta. Continuará.