domingo, 3 de febrero de 2008

Diario de (pre)campaña. La llegada del mes de febrero trae nuevas encuestas sobre intención de voto. Existe unanimidad en situar al PSOE con algo más de tres puntos de ventaja sobre el PP, dejando abiertas todas las posibilidades. El sondeo de Metroscopia para El País aporta algunos datos reveladores de aquello que podríamos llamar la letra pequeña de las encuestas, tan variables, parecidas y cautas ellas como inherentes al discurso periodístico. El País interpreta a raíz de los datos facilitados por Metroscopia: 1) El PP tiene más seguro el voto de sus simpatizantes, aunque el 40% de los encuestados (de la totalidad de las 2.000 entrevistas) dice que nunca votaría al PP mientras que sólo el 14% dice lo mismo sobre el PSOE; 2) En una escala ideológica de izquierda/derecha y de 0 a 10, el PSOE ocupa el punto 4,3 y el PP el punto 7, subrayando así el escoramiento de los populares hacia la derecha; 3) Zapatero está mejor valorado que Rajoy, con un amplio respaldo a sus leyes sociales y un suspenso al diálogo con ETA y la situación económica. Pero entre los datos que quedan en la cocina de las encuestas se halla éste: la ventaja socialista sobre el PP sería hoy de casi 10 puntos si se tuviera en cuenta la "intención de voto declarada", es decir, la respuesta espontánea de los ciudadanos. Un viejo dicho advierte de que hay dos cosas que nunca deberíamos saber cómo se fabrican: las salchichas y las leyes. Yo añadiría en este club las encuestas sobre intención de voto.
La prensa también realiza algunos paralelismos con las primarias de EEUU, donde los republicanos parecen enrocarse en McCain, mientras que la lucha en el lado demócrata se adentra en el supermartes (5 de febrero) con todo por decidir entre Hillary y Obama. Rajoy sería Hillary con su discurso sereno, basado en la búsqueda de la confianza que otorgaría un gobernante previsible, eficaz en la gestión; Zapatero sería Obama, más impredecible y combativo con el poder establecido (ambos critican abiertamente la guerra la Irak), partidario de otra forma de hacer política, con guiños a los jóvenes y las clases más desfavorecidas. Dicho esto, el único paralelismo fiable es que EEUU y España decidirán en 2008 quiénes ocuparán la Casa Blanca y la Moncloa. Faltan cinco semanas para el 9-M. Continuará.