domingo, 16 de diciembre de 2007
Quedamos a la espera de que todos aquellos defensores de la libertad se manifiesten contra la visita del líder libio Muammar el Gaddafi con la misma intensidad con la que critican los tics autoritarios de Hugo Chávez y, por añadidura, las amistades peligrosas del Gobierno. El más veterano de los dictadores árabes fue acusado tiempo atrás de apoyar a numerosos grupos terroristas (ETA, por ejemplo). El asunto es algo más peliagudo: Gaddafi, provisto de jaima y guardia personal, tiene previsto verse con el ex presidente Aznar y su esposa; y también con el Rey y Zapatero. Diplomacia y, sobre todo, negocios. Nos queda París, por lo que esperemos que Sarkozy le haga ver a este visionario de la revolución que debe desistir de sus métodos autocráticos y de su actitud represiva ante la más mínima muestra de disidencia en Libia.