martes, 4 de diciembre de 2007
El día que ETA volvió a matar leí una entrevista al escritor Arturo Pérez-Reverte con motivo de la publicación de su libro Un día de cólera, donde relata los sucesos del Dos de Mayo de 1808, cuando los madrileños se levantaron en armas contra las tropas francesas de Napoleón. “Ni independencia ni leches”, sostiene Pérez-Reverte, “hay que comprender que la algarada es popular y viene del cabreo. Era cólera, no patria. El del Dos de Mayo es el mismo español que pega al ministro, que se cabrea en Barajas. Sale a cargarse franceses como sale a cargarse curas durante la República. Ese español tan peligroso”. Más adelante el escritor se pregunta qué se puede esperar de un pueblo que se echa a la calle porque está cabreado, puesto que esto no puede llevar a nada bueno. Ayer un grupo de exaltados (así los define la prensa en su totalidad) le dijo maricón al dirigente del PSOE Pedro Zerolo, entre otros insultos que terminaron saboteando una concentración en repulsa por el atentado de ETA frente al Ayuntamiento de Madrid. He cubierto algunas de esas manifestaciones donde algunos mezclan la nostalgia de antaño con su odio hacia el presidente del Gobierno dando rienda suelta a esa cólera tan española. Puro fanatismo. Zapatero, al paredón como su abuelo. España, una, y no cincuenta y una. El Dos de Mayo salió a la calle “la chusma, el pueblo bajo, ignorante” a matar a los franceses a navajazos y macetazos, tirando aceite hirviendo desde los balcones. La historia nos llega manipulada para ensalzar el patriotismo, según la versión de Pérez-Reverte: “Los madrileños luchan ese día en el bando equivocado. Para restituir el viejo orden, casposo, ruin. Esa épica callejera nos metió en una pesadilla que arrastramos hasta hoy, ahí nacen las dos Españas. El drama del Dos de Mayo no es sólo el de los 400 muertos españoles censados. Es el de la inteligencia, el drama de los lúcidos. De la gente que sabe que la razón, el progreso, está del lado de los franceses, que el futuro es ése. Y que combatir a los franceses es defender a unos reyes incapaces y a unos curas fanáticos. La familia real, esos Borbones, eran lo más abyecto, despreciable y vil de Europa. Por eso mucha gente se quedó en sus casas. Moratín, Goya, Blanco White… Qué día más terrible cuando el bando del horror se contrapone abiertamente a todo lo que quieres y en lo que crees”.