Ayer por la noche estuve en un acto político de Eduardo Zaplana en el barrio de Chamberí. El portavoz del PP en el Congreso le pidió a los simpatizantes y militantes allí presentes un "último esfuerzo" con vistas a la larga campaña electoral que se nos avecina. Todo marchaba según el guión previsible: vivimos una crisis nacional; España no aguanta otra legislatura de Zapatero; el PP es el partido que mejor defiende los intereses de la nación. Terminó el discurso y se abrió el turno para las preguntas, escritas previamente en un papelito. La primera fue directa al grano: ¿reformará el PP la Ley Electoral para limitar el peso político de los partidos minoritarios de corte nacionalista? Una duda planeó el salón de actos del Hotel Itercontinental-Castellana: si el PP no obtiene mayoría absoluta (como es previsible, según las palabras de Zaplana y las numerosas encuestas), ¿tendrá que tragar con lo defendido hasta ahora y pactar con partidos nacionalistas? Zaplana fue tajante: "Si el PP gana las elecciones gobernará en minoría con total seguridad, porque lo primero que se producirá es una crisis en el PSOE". La gente no parecía muy convencida: "¿Y si perdemos nosotros no habrá crisis interna en el PP?", se oyó entre el público. "Fácil no va a ser porque seríamos un gobierno en minoría, aunque a lo mejor es buena coyuntura para convencer a otros de que hay que reformar la Ley Electoral", añadió Zaplana. Ante las visibles protestas de un sector del público, el portavoz 'popular' elevó el tono para insistir en esta idea-disculpa: "Fácil no va a ser". La autocrítica continuó a propósito del cruce de vídeos entre Rajoy y Zapatero. "Ya sé que el PSOE tiene buen marketing y que trabaja y que tienen medios que le apoyan, pero también sé que nosotros no somos tontos y que vamos a ganar las elecciones", replicó Zaplana ante el revuelo del auditorio. Me imagino que el acto terminaría entre aplausos.
De las palabras de Zaplana se desprende un problema del discurso político: si durante cuatro años, por ejemplo, tú has denunciado el peligro para la unidad de España que representa un estatuto catalán pactado por PSOE y CiU, luego es complicado convencer a ese mismo auditorio de que necesitarás pactar con ese tipo de partidos para gobernar. Porque aquí no hay dudas: las elecciones las gana quien consigue gobernar. El problema del PP es que, a fuerza de repetirlos, ha gastado los términos. Un ejemplo: el desafío (cierto) de Ibarretxe es equiparado por su gravedad con el golpe de Estado del 23-F. El último ejemplo: vivimos una gran crisis nacional por la quema de las fotos del Rey y por la ausencia de la bandera nacional en los balcones de varias decenas de ayuntamientos españoles.
La viñeta de Peridis, hoy. Rajoy le dice a Zapatero: "La subida del salario mínimo producirá paro, inflación y cambio climático". Zapatero se queja: "¡Qué tendrá que ver el salario mínimo con el cambio climático!". "¡Te pillé ZP! Acabas de reconocer que producirá inflación y paro", sentencia Rajoy.