Principios del mes de agosto. Madrid. Los que quedamos por la ciudad, deambulamos de un sitio a otro fingiendo normalidad. Apenas quedan coches. Los servicios se reducen. Eso sí, las obras se multiplican de forma caótica para que, con la vuelta a la normalidad en el mes de septiembre, el madrileño (por decir algo: ¿quién es hoy de Madrid en Madrid?) se reafirme en esa vieja idea de que, en verano, Madrid muda su piel.
(De la lectura mañanera del periódico: http://www.youtube.com/watch?v=uvJFBP3fXaY)
Empiezo a escribir algo en este contenedor. Pero no prometo nada...