miércoles, 30 de abril de 2008

Tono solemne, ayer. Debatían sus señorías en la Cámara baja sobre las medidas urgentes para encarar la situación económica. De la bancada socialista no podía salir la palabra "crisis", de ahí que se diera rienda suelta al anacoluto: "Se está acelerando la desaceleración". Fue una jornada extraña: Zaplana dejó de ser "diputado raso" y el grupo parlamentario en el que fuera portavoz votó a favor del "minitrasvase" del Gobierno de Zapatero a Barcelona, el mismo que las comunidades autónomas de Valencia y Murcia, gobernadas por el PP, habían anunciado que recurrirían al Tribunal Constitucional. Son los nuevos tiempos.

domingo, 27 de abril de 2008

El discurso de ingreso en la Real Academia Española del escritor Javier Marías lleva por título Sobre la dificultad de contar. Son 56 páginas, incluyendo la contestación de Francisco Rico, de reflexión en torno a la ficción. "No sería descabellado decir que contar cabalmente lo ocurrido —eso a lo que el hombre aspira desde hace siglos, y por lo que se esfuerza, y que de hecho cree lograr a veces— es del todo imposible". Javier Marías publica también en los periódicos, por lo que podría resultar descorazonador para la profesión periodística su advertencia sobre la imposibilidad de contar los hechos reales. "Sólo se puede contar cabalmente lo que nunca ha sucedido, lo inventado e imaginado". Vaya, una mala noticia para la heroíca afirmación de que el periodismo tiene (o debe tener) la responsabilidad de evitar que el mundo se convierta en una frase hecha. Veremos cómo se encaja el discurso académico en el titular de mañana. Todo apunta a que el periodismo se las tendrá que ver una vez más con la literatura y su superioridad.

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EEUU, el país modélico. Aquí somos más efusivos: pasamos de un exacerbado antiamericanismo a embelesarnos por sus procedimientos y formas. No tenemos remedio. Todos los periodistas compararon los debates televisados de las primarias demócratas entre Hillary y Obama con los de Zapatero y Rajoy, con aquellos encorsetados monólogos ante la atenta mirada del periodista rebajado a la categoría de cronometrador. La campaña nuestra terminó (aunque no del todo en el debate intrapartidista), pero la de EEUU continúa para regocijo del Partido Republicano. En el último cara a cara, el candidato a la Casa Blanca Barack Obama tuvo que responder a las trascendentales preguntas del periodista de turno, que libre de toda atadura, se interesó en directo sobre el porqué de la renuncia de éste a llevar una insignia con la bandera norteamericana en la solapa del traje de chaqueta. Otra pregunta: "¿Considera que su pastor ama América tanto como usted?". Se alega que en la cultura anglosajona se es más íntegro; quizás por eso se penaliza más un escándolo sexual que una guerra ilegal.

miércoles, 16 de abril de 2008

Un crimen es un crimen es un crimen es un crimen, como advierte cada vez que puede Arcadi Espada. Todavía se dice y se escribe “le mató porque le quería”, “por celos” o “se suicidó porque se peleó con su familia”. El periodismo suele hacer mal su trabajo cuando invade el campo de la psicología o de la adivinación o del presentimiento o de la rumorología. Ante cualquier tema espinoso, el periodismo (y la sociedad) se las tiene que ver con las dobles palabras, es decir, con los eufemismos. Pasa en materias como la Justicia, la energía nuclear (la central de Ascó es noticia hoy, con escolares pasando revisiones médicas tras exponerse a una radiación que, en primer término, fue rebajada a la anécdota y a un breve en los informativos) o con los trasvases de agua. El presidente del Gobierno que ha participado esta mañana en la apertura solemne de la legislatura dijo en la campaña electoral que mientras él fuera el jefe del Ejecutivo no habría trasvase del Ebro. Ahora ha cambiado de opinión: existe una emergencia en Barcelona por la carestía del agua y ha autorizado que se lleve agua del delta del Ebro, concretamente de aquélla que “se pierde al circular por viejas acequias abiertas”. No es un trasvase, sino un minitrasvase, y no afecta al caudal del río. He aquí la clave: se trata de aprovechar el agua que se pierde. Pero un trasvase es un trasvase es un trasvase es un trasvase.

Apuntes. “Esas aguas que van al mar, después se vuelven a evaporar en el sistema atmosférico, vuelven a formar nubes, vuelve a llover… Estamos en un ciclo continuo donde nada se pierde, nada; lo que hay que entender es el funcionamiento de la dinámica de un río (…) El problema es que elementos básicos como el agua o el aire se están utilizando como arma política (… ) El río se tiene que desbordar, y esos sedimentos sirven para favorecer la dinámica natural” (Jorge Olcina, geógrafo).

martes, 15 de abril de 2008

Sonó el Pasodoble a Rafael Azcona y los actores Manuel Alexandre y María Barranco se pusieron a bailar, quizás haciendo el mejor homenaje que se puede hacer a un ser querido: recordarlo desde la alegría de quien puede seguir recordando. Fue ayer por la tarde cuando, bajo el título genérico de "Un vino con Azcona", la Academia del Cine quiso brindar un recuerdo póstumo al guionista y escritor en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Las medidas de seguridad y el revuelo mediático venían a cuento de que el presidente del Gobierno se apuntó a última hora al homenaje de los actores, amigos y allegados. Parecería que la cosa subía de nivel, ya que a los periodistas de cultura se sumaron los de política, con la consiguiente desesperación de los organizadores del acto. El mundo de la cultura puso voz a las palabras del universo de Azcona. Miguel Rellán leyó unas palabras en las que el autor de El cochecito criticaba a la derecha de este país, aunque sin hacerse trampas: "Si hoy sube el PSOE al poder es porque Botín piensa seguir ganando dinero". Zapatero sonrió y aplaudió desde la primera fila, donde estaba sentado con su mujer y uno de sus ministros, el de Cultura, que al igual que sus compañeros había prometido el cargo ante el Rey esa misma mañana. La gente se afanó por acercarse al presidente: hubo felicitaciones, fotos, saludos y sonrisas; y el presidente correspondió con parsimonia y sin agobios: se abrazó con Alexandre ("es un maestro, un genio", dijo en presencia del veterano actor) y charló con los familiares de Azcona. Todo esto pese a que el primero en tomar la palabra, el escritor Manuel Vicent, había recordado que Rafael Azcona "no hubiera consentido" tal celebración. "No le gustaban los elogios".

jueves, 10 de abril de 2008

Los expertos están reunidos estos días en San Millán de la Cogolla, cuna del español, para analizar los lenguajes de los jóvenes. Vicente Verdú, gran observador, ha identificado la tendencia de comprimir el idioma (“la tendencia poda las ramas de las oraciones y copia el lenguaje tecnomilitar del positivo o negativo”) con la moda de simplificar los sabores propia de la comida rápida (no digo ya comida basura). Más rápido, más sencillo. Desconfío de aquéllos que critican el invento desde la pereza mental de los jóvenes, puesto que si fuera así, no se entendería que también sean objeto de análisis sesudos expresiones alternativas como “me parto la caja”. Hablamos de la eclosión del SMS, del chat e incluso del blog: los filólogos reconocen la capacidad renovadora de las nuevas jergas juveniles, aunque subrayan la fugacidad de las mismas. Para los que alertan del empobrecimiento de la capacidad expresiva, sugeriría que analizáramos, por su influencia, el discurso de sus señorías en el Congreso de los Diputados. Aquí encontramos dos posiciones enfrentadas: los que lamentan la mala oratoria de los políticos actuales, frente a los que critican que los profesionales de la política no hablen el lenguaje de la calle. ¿Pura contradicción? Los periodistas entrecomillan expresiones traídas del inglés como “nasty party”, que en boca de Esperanza Aguirre quiere decir que ella no se resigna a que el PP sea retratado como un partido antipático. El PSOE se congratula por poder gobernar desde la “geometría variable”, ya que las 23 abstenciones en la sesión de investidura de su candidato a la Presidencia del Gobierno le permiten, al menos de momento, tejer una red de pactos puntuales sin tener que ceder a las pretensiones nacionalistas. Por no hablar de la votación mediante el "método de la insaculación" apadrinado por el presidente de la Cámara Baja, José Bono. Pero hay más: “legislatura versallesca”, “oposición desde la enmienda a la totalidad”, “el nuevo agit prop de la propaganda”. ¿Se entiende más allá de los expertos?

lunes, 7 de abril de 2008

No tiene desperdicio la columna que firmaba este domingo Ignacio Camacho en Abc. Se presenta una legislatura con varios partidos políticos relamiéndose sus heridas tras el envite del 9-M: el PNV no sabe cómo quitarse de encima el plan de Ibarretxe, Carod deja paso en la presidencia de ERC, CiU se debate entre pactar con el PSOE en Madrid o enfrentarse a este mismo partido en Cataluña, por no hablar de una IU sin grupo parlamentario ni líder conocido. Aunque Camacho pone literatura a las "miserias de la nanopolítica" de la casa popular, a la que cita indirectamente como "el sindicato del agravio". Todo lo que va desde que Rajoy colocó a Soraya Sáenz de Santamaría al frente del Grupo Popular en el Congreso en "una semana feroz, paroxística". "Un frenesí de rumores, un torrente de maledicencias, un arrebatado furor de enconos e insidias. La Corte en estado puro, con todo su frenético circo de murmuraciones y chismorreos, pero en el ámbito mezquino de una oposición deshabitada de poder real que repartir más allá de leves sinecuras parlamentarias y exiguos despachitos de mampara. Puñaladitas de pícaro, habladurías de café, emboscadas de tertulia, conjuras de lobby de hotel. Insanos desahogos de pretensiones desestabilizadoras para sedimentar el cabreo por los secundarios roles perdidos. Pellizquitos de monja en el semianonimato de las confidencias, microajustes de cuentas entre los cortinajes de la nada, bronca por las migajas, el pulso residual del fulanismo". Por delante queda una semana en la que se espera que Zapatero, el efímero, sea reelegido presidente del Gobierno, aunque Camacho augura en su columna dominical que el "tribuno" Rajoy no será apuñalado por los suyos como un César cualquiera. "Los caínes victimistas carecen de valor para empuñar la quijada de sus propias ambiciones. Prefieren el runrún inconformista, el bisbiseo rencoroso, el murmullo resabiado, pasivo como el resentimiento de esta derecha abotargada que tiene la suerte de que diez millones de españoles honrados ignoran aún su insensata pasión autodestructiva".