viernes, 30 de noviembre de 2007

“Hoy es un día donde el Gobierno estará compartiendo la alegría de ver al presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo entrando por la puerta de la Audiencia Nacional, tiene que estar compartiendo alegría con los terroristas, los separatistas y el brazo político de ETA. Es muy triste. A partir de ahora mi pregunta es: ¿qué es lo próximo que me tiene preparado el Gobierno?”. La pregunta y la argumentación es de Francisco Javier Alcaraz, presidente de la AVT. Lo dijo ayer, después de declarar ante el juez por un presunto delito de injurias al Gobierno. La obstinación con la que Alcaraz defiende sus tesis sumó un nuevo capítulo en la ceremonia de la confusión, ya que el Gobierno no es el autor de la demanda contra su persona, ni siquiera el fiscal general del Estado. De acuerdo a la acción popular (que no a la acción pública), la querella la interpuso la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (ADADE) después de que Alcaraz dijera, entre otras cosas, que el Ejecutivo había pactado con ETA el atentado de la T-4 de Barajas, en el que murieron dos personas. Hoy le preguntan al presidente de ADADE, José Mariano Benítez de Lugo, si no entiende que estas afirmaciones podrían formar parte de la libertad de expresión. Responde: “Se está prostituyendo el concepto de libertad de expresión como supuesto derecho a insultar y vejar la dignidad de las personas y las instituciones y eso no es admisible. En todo caso, es fácil, que Alcaraz acredite que es verdad lo que dice, que el Gobierno tenía esa voluntad y que había una escenificación conjunta con ETA, porque entonces se le podría aplicar la exceptio veritatis, es decir, absuelto por ser verdad lo que dice. Y es lo que queremos, que lo demuestre o en caso contrario, que sea sancionado por ello”. Benítez de Lugo dice que le consta que la presentación de esta querella “no ha gustado mucho al Ejecutivo”, es más, el fiscal general del Estado se opuso a su admisión.

Apuntes (I). La bajada de impuestos genera votos, está bien visto en la sociedad. Joaquín Estefanía defiende la dignidad de los impuestos: no son un fin en sí mismos, pero todos los derechos legalmente exigibles cuestan dinero. “Lejos de ser una obstrucción a la libertad, los impuestos son una condición necesaria de su existencia”. Estefanía remite a la curva de Laffer para enmarcar esa idea (defendida por el PP y por algunos sectores del PSOE, amén de los empresarios) de que la reducción de los tipos impositivos dinamiza la economía y con ello aumentan los ingresos del Estado. Es decir, si la gente no tiene que pagar impuestos, ese dinero lo gastará en lo que le plazca, y todos contentos. Ronald Reagan aplicó por primera vez la teoría de Laffer, dejando a Estados Unidos con un gigantesco déficit del que el país sólo se repuso con Bill Clinton, según recuerda Estefanía.

Apuntes (II). “La izquierda democrática está siendo víctima de la paradoja de que si se quiere ser pragmático y eficaz en las políticas hay que ser radical e implacable en los análisis (…) Lo que los medios políticos e intelectuales del bando conservador llaman la crisis de la izquierda democrática, una idea ahora asumida por los propios afectados, no es más que un sutil pero trascendental cambio de papeles en el que unos, los conservadores, ocultan su nueva función de revisar un sistema que ha integrado como algo propio el principio de igualdad y la protección pública de los más débiles, y otros, los partidarios de la izquierda democrática, se niegan por inercia a asumir que su tarea inexcusable es defenderlo (…) La crisis de la izquierda democrática no es más que la constatación tautológica de que, en efecto, la izquierda democrática no debería estar hoy al asalto político de ninguna fortaleza, sino defendiendo esa fortaleza del asalto político de los conservadores”. (José María Ridao, ‘El País’, 25 de noviembre de 2007).

lunes, 26 de noviembre de 2007

Svetlana fue víctima de su ex pareja y de la televisión. Pasó a formar parte de la lista negra de mujeres asesinadas por la violencia machista; previamente, un programa de televisión había engañado a Sevetlana (iba a reencontrarse con un familiar), obligándola a sentarse frente a su futuro verdugo, quien se llevó en directo un 'no' por respuesta cuando le pidió matrimonio. Ayer se conmemoró el Día contra la Violencia de Género. 69 mujeres han muerto en España en lo que va de año.
Las víctimas. Existe una corriente que aboga por que las víctimas del terrorismo marquen la lucha antiterrorista. Es la versión de la mayoritaria Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que lleva toda la legislatura manifestándose porque la tregua de ETA era una declaración consensuada entre la banda terrorista y el Gobierno; para que el Ejecutivo pida perdón por permitir que ETA vuelva a ser la de antes de la frustrada tregua; porque ETA necesita que el PSOE gane las elecciones, como ya ocurriera entre el 11 y el 14 de marzo de 2004; porque Zapatero trafica con la sangre de las familias víctimas del azote del terror. En noviembre de 2005, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, ordenó que se enviara una carta a las embajadas extranjeras en España solicitando el "amparo internacional", ya que el Gobierno de Zapatero no garantizaba el Estado de derecho. El PP apoya a las víctimas, a todas. Aunque también apoya y alienta teorías conspirativas que ponen trabas a la investigación de unos atentados que asesinaron a 191 personas en Madrid. También celebra que la Audiencia Nacional archive el caso sobre la falsa identificación de los 62 militares muertos en Turquía siguiendo sus órdenes (del Gobierno de Aznar), a pesar de que las víctimas del Yak-42 exigen al PP que pida perdón y actúe en consecuencia. En el seno de la Iglesia católica existe una corriente que se considera víctima de una persecución. La vicepresidenta De la Vega asistió el fin de semana a la entronización en el Vaticano de tres nuevos cardenales españoles, entre ellos el arzobispo de Valencia, Agustín García-Calvo, famoso por sus críticas al Gobierno de Zapatero por traicionar a los muertos de ETA, romper España por el Estatut catalán y vulnerar la Constitución al crear la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Cuando De la Vega aboga por respetar "la mutua autonomía y libertad" entre el Estado y la Iglesia, García-Calvo denuncia que no se puede hacer política al margen de Dios (portada de 'Abc', hoy).
[Modificado a las 18.31 horas]

jueves, 22 de noviembre de 2007

Estaba todavía acomodándome a los primeros minutos laborales (a mí me los pagan a partir de las seis de la tarde, puesto que en mi contrato consta que soy redactor de noche) ensimismado en la lectura de un artículo publicado en la prensa de la mañana, cuando empecé a notar un revuelo incesante a mi alrededor. Levanté la cabeza y comprobé que casi nadie estaba sentado. El culpable de todo era un teletipo urgente: Fallece Fernando Fernán-Gómez. “¡Ufff! Menos mal que no ha sido una hora más tarde…”, resopló aliviada la redactora jefe de Cierre. Los compañeros de Cultura, con mala cara, iban y venían en busca de café: la jornada de hoy (por ayer) comenzó para ellos a las ocho de la mañana y se alargaría más allá de las nueve, las diez de la noche o quién sabe. El periodismo es precavido para las necrológicas y aquel titular llevaba días a la espera del desenlace anunciado. “Niño, los teléfonos de los tanatorios”. “Nosotros buscamos confirmación del hospital”. “Llama al Congreso, al Senado… que busquen reacciones”. Las órdenes iban llegando en cascada. Una llamada de la Academia del Cine, o quizás de la Lengua, quién sabe, aumentó el nerviosismo: falsa alarma, no ha muerto. Las fuentes, ay, las más de las veces no son fiables. En medio de la vorágine, me marché a la misa en recuerdo del diputado del PP Gabriel Cisneros, uno de los ‘padres’ de la Constitución. Un político querido, que estuvo siempre al servicio del bien común, artífice del renombrado consenso político. Los Príncipes de Asturias presidieron el funeral, oficiado por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. “Consigue lo que puedas”, fue la orden. Cuando volví, al cabo de un par de horas, la redacción respiraba aliviada con la satisfacción del deber cumplido. Los premios de la Academia de la Televisión rendían homenaje a Fernán-Gómez. “Me alegro mucho de entregarte este premio, pero como lo haría si el premio fuera para otro”, le dijo en una ocasión Fernán-Gómez a un director tras hacerle entrega de un galardón. Los titulares de hoy no disimulan los epítetos: cómico total; polifacético; indomable; maestro; genio atronador; leyenda de la escena; espíritu libre. Murió en Madrid a los 86 años.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Es curioso cómo los tertulianos de siempre reclaman el espíritu de la transición quejosos por la crispación que vive el país y, acto seguido, contribuyen al pimpampum sin sonrojarse y sin abandonar la mala hostia. Diría más: las numerosas tertulias de la televisión y la radio son el verdadero caldo de cultivo que alimenta la retroalimentación de las respectivas barricadas. (No soy nada optimista después de que un acreditado periodista como José María Calleja se erigiera en protagonista de la noticia para lanzar un disparate contra la colega Isabel San Sebastián en el estresante programa-debate ‘59 Segundos’). Voy a un hecho concreto: el domingo Rajoy anunció que, si gana las elecciones, los que cobran menos de 16.000 euros al año no pagarán el IRPF. Ese mismo domingo, por la noche y como es habitual en todos los partidos, llegó a las redacciones un argumentario sobre los beneficios de la medida (ojo: nada de cómo se llevará a cabo, cómo se aplicará, cuánto costará, etc.). Yo recibí y leí ese argumentario, el mismo que ha sido punto por punto cacareado por todos los tertulianos-periodistas (cobrando en un día lo que un mileurista al mes) que aplauden estos días la oferta en cuestión. Sin añadir nada más. Así me lo guisan, así me lo como. Que conste que el PP ha hecho su trabajo y, además, muy bien; lo que a mí me preocupa es la falta de rigor del informador, rebajado hasta el papel de mensajero cuando no simplemente palmero.
Anteayer leí el prólogo que el periodista sevillano Manuel Chaves Nogales escribió a su libro ‘A sangre y fuego’. Lo leí deseoso de corroborar por mi cuenta lo que la crítica viene a subrayar (más bien vino, puesto que fue editado en 2001): es un libro hecho de relatos no ficticios sobre la Guerra Civil española que oscurece a los otros cientos de relatos publicados, la mayoría de ellos sobrados de retórica guerrera. El prólogo es sencillamente prodigioso, máxime porque fue escrito en 1937 en el exilio parisino del escritor. Chaves Nogales no era apolítico, sino un hombre de izquierda que se definía “liberal pequeñoburgués” por herencia familiar, antifascista y antirrevolucionario por temperamento, pero no por ello infiel a la República parlamentaria nacida de las urnas y violentada por los golpistas en 1936. Murió en Londres, alejado de su familia, como tantos otros intelectuales que dejaron de ser españoles en un momento determinado. A pesar de todo, denunció a los “idiotas y asesinos” que se daban “con idéntica profusión en ambos bandos”. Era una España en la que uno no podía pensar por sí mismo. Primero hubo que elegir militancia y, finalmente, abnegar de cualquier idea propia y original.
Frente a la singular honradez de Manuel Chaves Nogales se advierte hoy una saturación de retórica interesadamente sesgada. Unos periodistas muy ufanos cuando toca defender el liberalismo y el espíritu de la transición, al tiempo que chapotean alegremente en la propaganda. Un monólogo frente a otro monólogo, cada cual sujeto a unas ideas hirientes que deberían aturdir al ciudadano más voluntarioso.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Comienzan a llegar las ofertas electorales. Es la economía, la política exterior, la educación, la lucha antiterrorista, las infraestructuras. Me temo que ningún partido apostará por la democratización en el acceso a Internet. Leo que el grupo de comunicación CBS sigue los pasos de Google y ofrecerá zonas de conexión gratuitas en Nueva York. Es wifi, Internet a alta velocidad sin cable. El Ayuntamiento de la capital financiera del mundo permite desde verano que los neoyorkinos (y los millones de turistas) se contecten en Central Park gratuitamente. Pasará igual que con la telefonía móvil. No fue noticia en la primera página de ningún periódico, pero hoy todo el mundo puede tener un móvil sin coste alguno adicional (pagas por lo que hablas, claro). Es la nueva forma de democracia: lo gratuito se convierte en imprescindible. La wifi gratis es una noticia agradable en algunos puntos privilegiados de España (el multicolor barrio madrileño de Chueca, por ejemplo). Pero ya lo dijo Enric González: "Cuando en Nueva York son las tres de la tarde, en Europa son las nueve de diez años antes".

jueves, 15 de noviembre de 2007

El Círculo de Bellas Artes (CBA) de Madrid es uno de esos lugares que hacen más habitable cualquier ciudad. El día (el pasado martes) que estuve escuchando al director de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, disertar sobre la vida y obra del escritor Gonzalo Torrente Ballester, las numerosas salas del CBA acogían, que yo sepa, un recital de poesía, un taller de pintura, una exposición de la mejor fotografía del siglo XX... Todo a la vez. Además, en la plata baja, se encuentra la librería Antonio Machado, muy solicitada por personajes de la cultura y de la política. Aquel día, allá que estaba comprando a diestro y siniestro el diputado popular Vicente Martínez Pujalte, tan campechano él como resulta desde la tribuna del Congreso de los Diputados cuando no tiene un día excesivamente rebelde. Pujalte dijo ayer que respeta la decisión del presidente del Congreso, Manuel Marín, de abandonar la política activa. No quiso recordar el bochornoso numerito que montó en las Cortes, tanto que obligó a Marín a ordenarle que abandonara su escaño. Hoy un periódico dice en su portada que Marín lo deja porque es "otra víctima de Zapatero".
Aquella tarde-noche, reconozco que salí mareado por tanto libro. El periodista Juan Cruz tomó la palabra para felicitar a las editoriales que han reeditado diez títulos de Torrente Ballester, premiado con el Príncipe de Asturias y el Cervantes. Víctor García de la Concha, impecable como acostumbra cuando se trata de hablar de literatura, recordó a Torrente como “el señor de las palabras”, siempre silbando y muy charlatán, como “buen orteguiano”. El autor de ‘Los gozos y las sombras’ era, según el director de la Academia, “Cervantes puro”. Anoto aquí el campo semántico que, según García de la Concha, comparte el núcleo de significación de la obra de Torrente: inteligencia corrosiva; novela inagotable; modernidad literaria; Galicia (“un pueblo lógico situado en una tierra mágica”); logomaquia; novela centrífuga; juego de espejos; mitos, leyendas, humor; etcétera. El enunciado de la estética de Torrente quedó dicho por él mismo: “Todo lo que se puede nombrar es real”.
El presidente Chávez se siente cómodo en su circo. Lo último es una aparición en televisión para asegurar que va a “meter el ojo” en cada uno de las empresas extranjeras que invierten y ganan dinero en Venezuela, país donde residen unos 300.000 españoles. Mientras, a la diplomacia española se le critica por no atajar la escalada de declaraciones del mandatario venezolano. El primer paso, dicen, sería llamar a consultas al embajador en España, algo que a la luz de los últimos acontecimientos no sería nada descabellado. A todo esto, la política exterior se sitúa en el primer plano del debate político y mediático. Es un viejo debate sobre una realidad obvia: la política exterior es endémicamente débil porque, entre otros factores, arrastra sus 40 años de aislamiento franquista cuando, tras la Segunda Guerra Mundial, se constituyó el llamado nuevo orden mundial. La influencia exterior (mucha o poca) de España reside en ser un país de la Unión Europea con múltiples e históricos lazos de amistad en América Latina y (aunque menos) el norte de África. Todo lo demás se resume en lo que Joseph Nye define como “poder duro” frente a “poder blando”, es decir una política exterior donde el fin justifica los medios (la reedición de la ‘realpolitik’ descrita a la perfección en el libro ‘Diplomacia’, de Henry Kissinger) frente a otra donde la coerción y el juego de poderes recomiendan una diplomacia silenciosa pero eficaz. La eficacia, por cierto, es el fin último de toda política exterior. La mayoría de los politólogos y analistas (Robert Kagan, Mark Leonard, Timothy Garton Ash , etc.) ejemplifican en la actualidad ambos poderes en los EEUU (duro) y la Unión Europea (blando).
Hará cosa de un año, leí bastante sobre América Latina con motivo de un viaje de trabajo a Ecuador. Allí visité junto a varios periodistas zonas especialmente castigadas por la pobreza y, aunque evidentemente no soy ningún entendido sobre la cuestión, sí que me sirvió para comprobar cuáles son algunos de los problemas: la corrupción, la desigualdad social, la inestabilidad institucional, la criminalidad, la inseguridad… En la edición de 2006 de ‘Nombres propios’, la Fundación Carolina recoge un amplio análisis sobre esta cuestión. América Latina tiene dos problemas fundamentales:
1) Tiene un déficit importante en lo referente a la fiscalidad (recaudación de impuestos) que imposibilita que los Estados puedan invertir en políticas sociales eficaces que redistribuyan la riqueza. Pese a todo, la receta para aliviar tanta injusticia social no es el resurgimiento de los pseudonacionalismos a lo Chávez y compañía, aunque tampoco, como apuntan otros, la vuelta a aquellas políticas neoliberales que, como ya ocurrió en la década de los 80, condenaron al ostracismo al Cono Sur.
2) La receta pasa por un proceso de integración regional basado en un mercado común estable, es decir un modelo semejante al de la Unión Europea. Lamentablemente no es el caso de Mercosur o la Comunidad Andina de Naciones, ya que las rivalidades entre sus miembros (que no terminan de curarse de la tendencia a promover liderazgos personalistas y populistas) hacen imposible el entendimiento y el fortalecimiento de las políticas internas y externas.
Volviendo al principio, Chávez acudió a la borrascosa Cumbre de Santiago de Chile a última hora, como suele hacer cuando no le interesa lo consensuado por el conjunto de los países. A Chávez no le gustó eso de la cohesión social, así como el rechazo al intervencionismo y la nacionalización de los recursos por parte del Estado (no puede haber mejoras sociales sin crecimiento económico sostenible). Chávez viene arrastrando importantes protestas en Venezuela contra su ansiada reforma constitucional, puesto que anularía la separación de poderes. Pero todo ello no impidió que acaparara una vez más todo el protagonismo.

lunes, 12 de noviembre de 2007

"¿Por qué no te callas?". Las palabras del Rey contra la algarada habitual del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la XVII Cumbre Iberoamericana ha encontrado en la política española las dos vertientes posibles del análisis: apoyo frontal contra rechazo frontal, es decir, a ver quién es más defensor del monarca y de paso contrario a los "amigos" de Zapatero contra a ver quién lo es de Chávez y de paso contrario a Aznar y todo lo que sea PP. Las palabras del Rey son insólitas por el lugar y por las formas, aunque previsibles si uno intenta confrontar con un Chávez habituado al discurso tabernero muy al uso de los caudillos pupulistas. El Rey dice lo que dice (también se levantó visiblemente indignado por las críticas del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, contra las empresas españolas en latinoamérica) sabiendo que las televisiones de medio mundo reproducirán machaconamente su gesto.
La televisión. El militar Hugo Chávez Frías dio su primer paso hacia la presidencia de Venezuela gracias al minuto que le regaló la televisión un mediodía de febrero de 1992. Chávez había participado desde la capital Caracas en la sublevación militar contra el presidente electo Carlos Andrés Pastrana. Cuando era evidente que la intentona golpista no triunfaría en Venezuela, Chávez se ofreció a las autoridades con una única condición: su rendición sería anunciada en televisión con la excusa de hacerla extensible a los que seguían combatiendo en Maracay o Valencia. Las cámaras de televisión hicieron el resto: Chávez convierte la derrota militar en un triunfo político. Habla de "mensaje bolivariano" y lanza un reto al pueblo: "Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados (...) Asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano (...) El país tiene que enrumbarse hacia un destino mejor". El 2 de febrero de 1999, el militar golpista Hugo Chávez Frías se convierte en presidente electo de Venezuela. Sobre la Constitución de 1961, símbolo de todos los males del país, jura su cargo: "... Juro sobre esta moribunda Constitución..."
El año 2002 fue complicado para el ya por entonces líder emergente de la izquierda bolivariana de América Latina, delfín del omnipresente Fidel Castro: Chávez es derrocado temporalmente por un movimiento golpista que aglutinó a una parte de los empresarios, a la cúpula de la Iglesia católica y a un sector disidente de las Fuerzas Armadas. También es muy criticada la actuación de países muy críticos con Chávez, entre ellos España. De aquí viene el odio de Chávez hacia el "fascista" Aznar. Chávez sobrevive a la intentona golpista, pero una vez probada su propia medicina, nada volverá a ser como antes, ya que no volverá a perder una oportunidad para acaparar más poder interno y para extrapolar al contexto latinoamericano su protagonismo emergente. Su enfrentamiento con el Rey, con un Zapatero muy digno en la defensa de un ex presidente español, no es sino el último episodio de la telenovela de este presidente folclórico que aprovechó un minuto en la televisión para lanzar su carrera por el liderazgo del espíritu revolucionario de América Latina.

Una lástima que las palabras altibas y los gestos resten protagonismos a las políticas de cohesión social que deberían unir a España y los países del sur de América contra ciertas políticas neoliberales que se alían con no pocas empresas que, ay, comenten verdaderas atrocidades en aquellas tierras ya de por sí castigadas.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

El caso de un supuesto secuestro de 103 niños chadianos que iban a salir de su país porque así lo quería una (supuesta) ONG francesa. La mentira es destapada y 17 europeos son detenidos en Chad, una ex colonia francesa del África central que hoy dice ser una dictadura constitucional. Entre los detenidos españoles se encuentran tres tripulantes del avión en el que iban a viajar los niños y cuatro azafatas, que regresaron el pasado domingo después de la intervención directa del presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy. Como consecuencia de esto último (Sarkozy hizo aterrizar el avión presidencial para dejar a las españolas en Torrejón de Ardoz), la diplomacia española ha sido puesta como chupa de dómine por su inanición. En ello estamos. Ayer fui uno de los muchos periodistas que hice guardia a las puertas del Ministerio de Asuntos Exteriores para que, después de la reunión con el ministro Moratinos, un portavoz de las familias de los españoles nos dijera: 1) Todo esto es un problema causado por una organización francesa que tenía permisos de Francia; 2) La diplomacia española continúa haciendo gestiones para facilitar la “libertad provisional” de los detenidos (alguien tendrá que responder por los graves hechos si estos son probados), si bien los españoles son “inocentes” porque desconocían el “fin último del viaje”; y 3) Confían en que la justicia chadiana entienda esto y permita regresar a casa a los españoles.
Sarkozy ha venido a la política para salpimentar nuestras vidas. De personalidad volcánica, el presidente de la República francesa se ha convertido en el ídolo de todos aquellos que lamentan la política de Zapatero. La prensa estos días suspira por un Sarkozy en la derecha española, aunque creo que no favorecen con ello al pretendido líder Rajoy. La comparación es la broma; es como aquel chascarrillo del ex presidente González a cuenta del “España va bien” que servía de eslogan en el Gobierno de Aznar. “España va tan bien, tan bien, que Francia va mejor”, ironizaba el otro.
Es cierto que quedaron atrás los tiempos en los que nuestra política exterior sacaba músculo para reconquistar el islote de Perejil ante la mirada atenta de las cuatro cabras que pastaban en él. De la gravedad de estos hechos dio cuenta años después Colin Powell, primer secretario de Estado que tuvo el Gobierno de George W. Bush, quien reconoció que tuvo que mediar en el litigio sobre la "estúpida isla Perejil" porque se lo pidió la que entonces era ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio. Powell es un experimentado diplomático que abandonó la política después de no convencer a nadie en la sede de la ONU en lo relativo a unas armas de destrucción masiva de cierto país que no viene al caso, ya que la diplomacia para con este caso quedará por siempre en el recuerdo de todos.
El caso es que el conflicto por Perejil nos enemistó con Marruecos, país vecino del norte de África con el que andamos diplomáticamente a la greña después de que nuestros Reyes de España visitaran por primera vez las ciudades de Ceuta y Melilla. Porque como es bien sabido (nótese que queda entre paréntesis el caso del Sáhara Occidental), históricamente la relación de Marruecos con España es tan buena, tan buena, que con Francia es mejor.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Es primero de noviembre y honramos a los muertos. Todos los países están marcados por su pasado. Por eso la ilustración determina a Francia y las artes a Italia. España se caracteriza por su misticismo: desde los Reyes Católicos, muchos fueron los Caudillos (hombres y mujeres) que gobernaron por la gracia de Dios. El primero de noviembre es hoy un día festivo que arrastra la resaca de una jornada, la de ayer, donde los difuntos protagonizaron la política. El Congreso aprobó la Ley de la Memoria Histórica con el rechazo del PP y ERC y la sentencia del 11-M estableció las penas para los culpables del atentado y las indemnizaciones para las víctimas. La religiosidad española establece unas conductas un tanto puritanas. Así, los defensores de la religión única en España defienden que el Papa de Roma beatifique a casi 500 curas asesinados durante la Guerra Civil pero montan en cólera (la ira divina) contra aquellos mortales que, aunque respetan que los beatos ocupen los altares, reclaman una ley que anule los juicios sumarísimos del franquismo al tiempo que garantice un descanso digno para los familiares que fueron torturados, mutilados y/o asesinados por la gracia a la que antes nos referíamos.
Por esto mismo no entiendo qué “autor intelectual” busca el partido de Mariano Rajoy en los atentados del 11-M. Cómo si no estuviese meridianamente claro: los terroristas islamistas asesinaron en Madrid a 191 personas incitados por Alá. Hete aquí el “autor intelectual” de tantas muertes.
Por esto mismo hay que aclarar un par de cosas: 1) No hay ninguna evidencia de que los terroristas planeasen un cambio electoral en España a través de la matanza del 11-M, como alegan unos. 2) Tampoco que la participación española en la invasión de Irak decidiera a sus autores el llevarla a cabo, como alegan otros (pese a que sí hay expertos en la materia – Fernando Reinares, Antonio Elorza - que defienden que la participación española en Irak “precipitó” los acontecimientos e “incrementó” la amenaza). Lo contrario sería otorgarle un grado de razonamiento estratégico a la acción del terror, es decir sería como unir las palabras ‘autor intelectual’ y ‘atentado terrorista’. Esto cuando, en el mundo de los justos (éste, el nuestro), queremos creer para protegernos de la ignominia que los asesinos son cualquier cosa menos inteligentes.