sábado, 25 de agosto de 2007

ETA ha vuelto a atentar con coche bomba contra una casa cuartel de la Guardia Civil en Durango (Vizcaya) porque está convencida de que vive de la publicidad. Ha provocado heridas leves a dos personas y cuantiosos daños materiales. Su objetivo final es socializar el terror, hacerlo extensible a toda la sociedad. En el ideario terrorista, asesinar es un acto de propaganda al igual que la extorsión económica a empresarios es un impuesto revolucionario. Rafael Sánchez Ferlosio lo explica así: “Si a un terrorista, por una parte, y a un soldado, por la otra, el hombre que cada uno de ellos va a matar se les muere de un rayo unos momentos antes, para el soldado será tan valedero, según su propio fin, el efecto de tal rayo como si a su fusil fuese debido, mientras que el terrorista juzgará que el rayo ha desbaratado su propósito y frustrado su fin (…) Lo que le importa al terrorista, a diferencia del soldado, no es el que su víctima muera (esté muerta), cosa que está desentendida de quién sea o no sea el agente, sino poner (tener) en su haber nominal el haberla matado”. Dicho de otra forma, no es ya matar/atentar sino poder enunciar yo he matado/atentado. La publicidad no siempre es racional...

... También puede ser emocional. Luis Bassat es un publicitista de prestigio porque conoce los entresijos de la comunicación. Además, sabe vender. "El mundo sin publicidad es la tristeza" pero "la publicidad con ruido es ineficaz", sostiene en una entrevista en 'La Clave'. La buena publicidad, entonces, es "original, memorable, y capaz de vender producto y hacer marca". Es el binomio entre lo racional y lo emocional: "En los primeros años de este negocio la publicidad era racional, difundía las ventajas del producto, pero luego todos los artículos empezaron a parecerse, todos eran igual de buenos, ya no había elementos racionales, y nació lo emocional. Se dejó de hablar de las ventajas de los productos y se habló de la personalidad del consumidor". Pero, al final, volvemos al principio: "La gente busca información y datos".

lunes, 20 de agosto de 2007

En un país cuyo Gobierno se propone legislar a favor de la “memoria histórica” (nombre un tanto desafortunado: o es memoria-individual o es histórica-colectiva) resulta incongruente la dejadez hacia un monumento que congrega (ahora sí) una parte de la historia de España con la memoria de un premio Nobel: la casa madrileña de Vicente Aleixandre. Velintonia 3 simboliza el exilio interior del poeta de la Generación del 27 que, como consecuencia de la Guerra Civil española, vio a muchos compañeros morir y a otros tantos partir lejos de España; simboliza también lo que se ha dado a llamar como la “casa de la poesía”, en recuerdo a la generosidad de Aleixandre para con todas aquellas personas que, de una forma o de otra, sintieran un mínimo interés por la cultura en una época de ruido de sables; simboliza, finalmente, la desidia de un Ayuntamiento de Madrid, un Gobierno regional o un Ministerio de Cultura que prefieren regirse por los réditos especulativos del inmueble en detrimento de lo público. Recientemente, la Asociación Amigos de Vicente Aleixandre volvió a recordar que, a diferencia de lo que ocurre en España, en cualquier ciudad de cualquier país apostarían inteligentemente por la rehabilitación de este tipo de edificios para reclamar un turismo cultural. Pero Madrid quiere ser tan moderna que, a riesgo de morir de éxito, prefiere convertir el centro de la urbe en un gran parque comercial. El teatro Albéniz, los cines de la Gran Vía, los café-tertulias o la Residencia de Estudiantes dan buena fe de esto.

Apuntes. Recordaba el escritor Javier Cercas la llamada a la radio de un oyente que, en la época soviética, quería saber si era posible predecir el futuro. “Sí, no hay problema: sabemos exactamente cómo será el futuro. Nuestro problema es el pasado, que está cambiando siempre”, contestó el locutor, perfectamente instruido en la causa.

domingo, 12 de agosto de 2007

Como cada domingo, las metáforas son las grandes protagonistas en los periódicos. El juego literario: unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado, con el objetivo final de sugerir una comparación y facilitar su comprensión. Cuanto más complejo es lo que quieres describir, más necesario es apelar a los recursos literarios; para el caso de la prensa, espero, sin traicionar un principio fundamental: una cosa son los hechos y otra cosa es la ficción.
Hoy, las autoridades de Estados Unidos advierten de que la crisis financiera no ha tocado fondo. Se compara abiertamente con lo que, en los libros de texto, se estudia como la Gran Depresión de 1929. Metáforas: “El estallido de la burbuja de crédito por la crisis hipotecaria obligó al Departamento del Tesoro y la Reserva Federal de Estados Unidos, en el epicentro del terremoto, a inyectar capital en el sistema financiero”. Por mucho que busquemos, ahí fuera ni encontraremos una burbuja ni un terremoto, pero sirve para el caso: falta de liquidez y pánico generalizado por lo que está pasando en la primera potencia mundial.

Capítulo aparte sobre lo acontecido en Navarra, con los habituales vaivenes del PSOE, partido que reinterpreta su propia obra de Eurípides a la hora de optar por gobernar con nacionalistas o prevenir un nuevo ataque furibundo por esta misma razón. Tenían la llave para arrebatarle el poder a UPN, marca electoral del PP en el Ejecutivo foral, pero prefirieron provocar un pequeño incendio, bien localizado, antes de que las llamas le atizaran la campaña electoral por la presidencia del Gobierno central. Puede que desde Ferraz hayan apagado un incendio con gasolina: dimitió el líder socialista y candidato, dimitió la dirección de las Juventudes Socialistas de Navarra y el desencanto abarca a amplios sectores de simpatizantes y votantes. La situación del PSOE en Navarra es ahora desconcertante. Me recuerda a aquellos radicales franceses que, viendo pasar a los enfurecidos manifestantes, se limitan a decir: “Ahí va nuestra gente, les seguiremos para saber a dónde van”. (Nota sobre el supuesto incendio: Navarra no se quema -al menos, por ahora-; es una metáfora más).

sábado, 11 de agosto de 2007

Dos personas dialogan en la última página de un periódico. Son filósofos y están vivos. Emilio Lledó, el menos joven, cita a Aristóteles y dice: “Me tengo que mirar al espejo para saber quién soy”. Aparte de ser reconocido como maestro, es profesor (de profesión, quiero decir). “Yo siento que ser profesor es una función social, no eres un individuo sino parte de una comunidad. Yo sentía que yo no era importante, pero sí mi función. Mil veces haría lo que he hecho, si naciera mil veces”. Carlos García Simón, el más joven, está preocupado: "Mi preocupación ahora es que la política se convierta en periodismo". Sí; la política copia las malas formas del periodismo actual. Excesiva banalidad y escasa profesionalidad, por decirlo brevemente. Luego está la costumbre de maltratar el lenguaje más allá de lo justificable (no es fácil saber escribir). “El lenguaje pasa de ser casa y se convierte en cárcel”, dice García Simón.
Por otra parte, el periodista Arcadi Espada critica la reciente redacción de un texto político-jurídico: “La incapacidad de la actual dirigencia política, cien veces probada, para redactar textos legales claros, concisos y eficaces resume su gestión”. Sólo hay que trazar el paralelismo: la incapacidad de los árbitros españoles, como jueces deportivos, para redactar las actas de lo acontecido en el terreno de juego resume también su pésima gestión. Una cosa conlleva lo otro, pero no sé en qué orden: ¿eres mal juez, árbitro, filósofo o periodista porque escribes mal o escribes mal porque eres mal juez, árbitro, filósofo o periodista?
Una vez, en la Universidad, tratamos con una profesora la compleja redacción de otro profesor que nos traía de cabeza por las bajas calificaciones. Los alumnos debíamos de ser un poco tontos porque no entendíamos las explicaciones del prestigioso profesor. La conclusión fue esclarecedora: este profesor escribía mal adrede. No éramos tan tontos los demás. No obstante, leo en El silencio de la escritura, publicado por Emilio Lledó cuando éste era un poco más joven que ahora: “Lo escrito no sólo habla, también confunde”.


Malos tiempos para el periodismo. Cada vez que oigo esto, inevitablemente, me río. Me acuerdo de Enric González: es cierto que el periodismo actual no da grandes satisfacciones (sobre todo económicas), pero esto ha sido así siempre; aunque peor anda la minería.

jueves, 9 de agosto de 2007

Reseña. "No intentes comprender, no deduzcas, no interpretes: eso lo puede hacer cualquiera en una oficina a mil kilómetros de distancia. Da igual que la situación te resulte intangible. Cuenta lo que ves, lo cercano, lo comparable. Ya está (...) Para entender ciertas cosas no hacen falta idiomas, ni experiencia, ni memoria. Basta con abrir la ventana y escuchar el ruido de la bestia". (Del libro Historias de Nueva York, del periodista Enric González, hoy corresponsal en Roma).

lunes, 6 de agosto de 2007

La objetividad periodística, ese remanso de paz en tierra de nadie. Para salvaguardar la objetividad (y la notoriedad del discurso), el periodista que narra un partido de fútbol, dicen, no debe decir de qué equipo es. Como si esta opción no entrañase un engaño mayor hacia el oyente que el que pudiera establecer el propio periodista que se autoengaña deliberadamente ocultando sus preferencias deportivas. Claro que el problema entonces es otro: es el de aquel periodista que narra el partido dejándose llevar por su estado de ánimo y olvida toda ecuanimidad. Al final, los hechos son el asidero del buen periodista: un gol es un gol lo meta un equipo o el otro; y una falta, una falta; y una expulsión, una expulsión. No hablemos de falta de objetividad cuando lo que queremos denunciar es que el periodista no ejerce de periodista, sino de forofo. En las escuelas de periodistas (universitarias o no) te enseñan que es en el periodismo deportivo donde más tranquilamente campa la subjetividad, ya que es un terreno dominado por periodistas/forofos. Cierto que haberlos haylos, pero no en menor proporción que en el socialmente mejor valorado periodismo político. Hoy el discurso periodístico narra la política desde una jerga futbolera, donde el problema no es que este medio se identifique más con el PSOE y este otro con el PP, sino que cada cual sirve a su partido político olvidando que un gol es un gol lo meta quien lo meta. Al igual que hay quien reclama que se hable menos de la marcha de la macroeconomía española (España va bien, ya saben) para hablar más sobre la economía de los españoles, tendríamos que hablar menos de los posicionamientos de cada grupo mediático para buscar, y hallar, a los periodistas que aportan una voz independiente, una mirada particular, bien formada, ecuánime, contrastada. Haberlos haylos.

domingo, 5 de agosto de 2007

La política también se ha ido de vacaciones, afortunadamente. Padecemos en España (evidentemente, se trata de mi percepción) un fuerte contraste entre la sobredosis de triunfalismo/optimismo por parte del PSOE, que gobierna la nación bajo la dirección de José Luis Rodríguez Zapatero y, por otro lado, la sobredosis de catastrofismo/radicalismo del PP, que ejerce la oposición bajo la dirección de Mariano Rajoy. Cuanto más se acerca la fecha decisiva de unas nuevas elecciones generales, esto es del momento en el que se reparten los papeles en la habitual sobreactuación de la política española, aumenta la inyección directa de las respectivas dosis.
A todo esto, parece que el Gobierno de ZP ha cerrado el curso con mejores expectativas. Más allá de las consabidas guerras de cifras provenientes de las encuestas sobre estimación de voto, el presidente del Gobierno ejerció de tal en el último debate del Estado de la Nación (principios de julio) para zaherir a un Mariano Rajoy que pareció encomendarse a su habitual relato amargo de la cofradía del santo reproche: ya no era que Zapatero se hubiera rendido a ETA en su baldía negociación, sino que le recriminó una y otra vez la entrega de las actas de estas reuniones. Si Zapatero decía que concedería una ayuda de 2.500 euros a las familias por hijo nacido, Rajoy reclamaba las actas; si Zapatero decía que la economía marchaba espectacularmente, Rajoy reclamaba las actas; si Zapatero prometía legislar a favor de los jóvenes, Rajoy, más de lo mismo, las actas, las actas y las actas.
Rajoy es mejor orador que Zapatero, pero Zapatero supo, en esta ocasión, dominar la puesta en escena. Frases cortas y contundentes, casi al modo de los eslóganes tan habituales en campaña electoral. Zapatero utilizó la tribuna del Congreso de los Diputados para dirigirse a los ciudadanos. Rajoy buscó la yugular del presidente del Gobierno (le llegó a invitar a que, si no le hacía caso, cogiera el camino de la Zarzuela y planteara al Rey la convocatoria de nuevas elecciones) y encontró el rechazo generalizado de la ciudadanía que, por cierto, le califica con peor nota que a líderes como Gaspar Llamazares o Duran i Lleida. Zapatero ha sabido tener gestos inteligentes a falta de un programa de gobierno contundente: ganó el debate del Estado de la Nación y, poco después, reformó su gabinete para dar entrada a personalidades tan respetadas como el investigador Bernat Soria y el escritor y crítico literario César Antonio Molina. Retomó de esta forma el control sobre la agenda política. La impresión es que, con el regreso a la lucha policial contra ETA, Rajoy no tiene discurso de calado y que, por ello, se conforma con mantener en guardia al núcleo duro de simpatizantes, votantes y miembros de su partido. Pero Rajoy es inteligente: sabe que así no ganará las elecciones. Entre tanto, gana adectos en las filas socialistas el consejo de un viejo conocido: "Si el enemigo se equivoca, es mejor no distraerle".

Apuntes. “La puesta en escena no es sólo marketing. Consiste en ofrecer a los ciudadanos el marco adecuado, la metáfora necesaria, como nos pide George Lakoff, el pensador de moda entre los progresistas, en su librito No pienses en un elefante. En crisis exógenas los ciudadanos recurren a la narrativa de héroes y villanos. En los ataques terroristas, en principio, el villano es el terrorista y el héroe el Gobierno. La necesidad de una guía se hace apremiante, e incluso en casos como el de Beslán, cuando Putin responde brutalmente a los secuestradores y niños mueren en la "liberación", el villano es el terrorista y no el Gobierno”. (Luis Arroyo, sociólogo, autor de Los cien errores de la comunicación de las organizaciones).

sábado, 4 de agosto de 2007

Del tiesto (La Radio de papel)

Es asombrosa la capacidad de algunos para no desperdiciar la oportunidad de sacar los pies del tiesto.
Tenemos una fiscalía general del Estado que está a la última en el apadrinamiento de medidas jurídicas que, con el paso del tiempo, consiguen justamente lo contrario de lo inicialmente perseguido (o encausado). Cierto que, con poco que haga, mejorará la gestión del nefasto ex fiscal general Jesús Cardenal; pero lo que toca es analizar en sus términos el secuestro de una revista satírica, 'El Jueves', por publicar en portada una viñeta irreverente y soez que insinuaba con maledicencia que los Príncipes de Asturias practicarían el sexo (aquí tendría que utilizar el verbo que todos conocemos, pero cualquiera se atreve…) con la intención de beneficiarse de la ayuda de 2.500 euros por hijo nacido, anunciada por Zapatero, presidente del Gobierno de todos, también de la Familia Real.
La medida es contraproducente: el secuestro cautelar por un presunto delito de injurias a la Corona sin que medie previamente una denuncia judicial (por ejemplo, de los supuestamente ofendidos, esto es don Felipe y doña Leticia) es un atentado, como mínimo, a la lógica procesal del Estado de derecho. Nuestros jueces han conseguido que la portada tenga un éxito sobresaliente de difusión (que no en lo periodístico, informativo o incluso artístico), abarcando incluso a los que jamás habíamos leído 'El Jueves'. Es decir: una cosa es que creas que tienes razón y que, como alegan los defensores de esta medida, quieras ser un campeón en la defensa de las instituciones democráticas y otra cosa bien diferente es que en la custodia de ello pisotees las reglas del juego que nos amparan.
Más cercano a nosotros (no sé si más relevante), el alcalde de Lora del Río, Francisco Javier Reinoso, parece empeñarse en no perder la oportunidad de enzarzarse con cuestiones que le distraen de su verdadero cometido: gobernar. La noche en la que volvió a ganar por mayoría absoluta, se entretuvo recriminando a un medio de comunicación local como si ello le brindara la posibilidad de embriagarse de éxito. Además de ganar, reparto capones por doquier; algo contraproducente porque, por mucha razón que crea atesorar en la defensa de sus intereses, el alcalde y sus concejales y sus asesores no deben olvidar que ello no debe ser en contra de los intereses que defiende, en este caso, un medio de comunicación. Siempre con los pies dentro del tiesto: las reglas del juego que nos amparan.

Principios del mes de agosto. Madrid. Los que quedamos por la ciudad, deambulamos de un sitio a otro fingiendo normalidad. Apenas quedan coches. Los servicios se reducen. Eso sí, las obras se multiplican de forma caótica para que, con la vuelta a la normalidad en el mes de septiembre, el madrileño (por decir algo: ¿quién es hoy de Madrid en Madrid?) se reafirme en esa vieja idea de que, en verano, Madrid muda su piel.

(De la lectura mañanera del periódico: http://www.youtube.com/watch?v=uvJFBP3fXaY)

Empiezo a escribir algo en este contenedor. Pero no prometo nada...